Inicio > Los concursantes en «Un, dos, tres...» > Inma y Carlos fueron concursante de «Un, dos, tres...»

 

 

 Inma Ortega y Carlos Herrera

fueron concursantes de «Un, dos, tres...»

 

 

 

   

Inma Ortega y Carlos Herrera son matrimonio y residentes en Granada. Y además fueron la primera pareja de concursantes del programa «Un, dos, tres...» dedicado a Sigmund Freud (7 de febrero de 1992).

  

«Un, dos, tres...» - 1992

Miriam Díaz-Aroca y Jordi Estadella con el
vestuario que lucieron en aquel programa

   

 

Para concursar en «Un, dos, tres...», Inma y Carlos mandaron una carta muy simpática, titulada “La fe en los concursos”, ya que ellos habían participado previamente en «Su media naranja», de Telecinco, y confiaban que también fueran elegidos en «Un, dos, tres...». Esta circunstancia podría haber jugado en su contra, porque los responsables de seleccionar a los concursantes en «Un, dos, tres...» podrían haber considerado que no querían unas caras conocidas por otros concursos... pero lo cierto es que les vino muy bien, porque los responsables de PROINTEL (la productora de Narciso Ibáñez Serrador) llamaron a Telecinco para que les facilitaran el vídeo, y después de verlo, comprobaron que eran unos concursantes muy simpáticos y que darían muy bien en cámara.

 

En este vídeo vemos la presentación de las tres parejas de concursantes del programa dedicado a Freud. Inma y Carlos fueron presentados por María Abradelo.

 

 

 

Los recuerdos que guardan de la grabación son muy agradables, porque a pesar de las muchas horas que pasaron en el plató, todo el mundo era muy atento con ellos, y en especial Miriam Díaz-Aroca, que cuando no estaba pendiente de las indicaciones de Chicho, estaba continuamente bromeando con los concursantes para que estuvieran relajados.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

Chicho Ibáñez Serrador y Miriam Díaz-Aroca en una de las pausas de la grabación

   

  

En la eliminatoria los concursantes tuvieron que disfrazarse de bebés, y sus parejas echarles talco y ponerles un pañal. Una vez con el pañal puesto, debían ir de un lado a otro del plató enganchando en sus tobillos unas cadenas que representaban las manías, complejos y fobias más conocidas.

 

Carlos recuerda que hubo cachondeo generalizado cuando se pusieron la malla totalmente pegada al cuerpo, de color carne, para simular que iban desnudos, con el gorrito de bebé con volantes. Él siempre bromea señalando que parecía la sota de bastos. Su contrincante, el otro concursante, estaba un poco más rellenito, y al ir a ponerse el traje reventó la cremallera; pero aún así salió a escena.

 

Inma recuerda que en la eliminatoria cogieron ventaja porque ellos tenían mucha práctica poniendo pañales, ya que habían sido papás hacía poco, y sabían que como en la lengüeta del pañal cayera talco no pegaban; la otra “madre”, una chica inglesa, no cayó en ese detalle y el pañal de su compañero no pegó bien, por lo que andaba suelto todo el tiempo, lo que obligaba al otro concursante a ir siempre sujetándose el pañal, por lo que en la carrera con las bolas en los tobillos perdieron velocidad.

 

En este vídeo vemos la eliminatoria en la que vencieron Inma y Carlos.

 

 

 

En la subasta lo pasaron realmente bien, a pesar de que por sus ojos desfilaron grandes premios; también otros muy malos, que rechazarlos suponía para ellos un gran alivio. Tuvieron, además, la oportunidad de ser hipnotizados por J. Louis y ver a todo el público “desnudo” a través de unas gafas de azafatas. Después del programa les preguntaron infinidad de veces si es verdad que veían al público desnudo, pero ellos reconocen que saben que fueron hipnotizados porque se vieron en televisión, pero que no recuerdan nada de aquella experiencia.

  

El premio obtenido fue buenísimo, lo cual ayudó a que el recuerdo que Inma y Carlos sea estupendo. Como ellos mismos dicen, concursar en «Un, dos, tres...» es toda una experiencia, pero ayuda a tener buen sabor de boca el haber obtenido uno de los mejores premios que se ofertaban en aquella etapa.

 

En este vídeo vemos el final de la subasta, con el premio que ganaron Inma y Carlos.

 

 

 

“De haber ganado un premio peor, quizás nuestro recuerdo de «Un, dos, tres...» no fuera tan maravilloso, a pesar de que todos nos trataron estupendamente”, señalan coincidentemente Inma y Carlos.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

Inma y Carlos con Jordi y Miriam al finalizar la grabación

   

 

Tras la grabación marcharon a descansar al hotel porque a la mañana siguiente habían quedado a las nueve de la mañana en las oficinas del Banco Bilbao Vizcaya para la entrega del premio. Si la experiencia del programa fue buena, ésta no fue peor; fueron recibidos con todos los honores y para sorpresa de ellos, el premio que recibieron no fue de 13 millones de pesetas...

 

En aquel entonces, la retención que Hacienda aplicaba sobre los premios en metálico obtenidos en televisión era de un 25%, así que Inma y Carlos habían calculado que les quedarían limpios unos 9 millones y medio de pesetas. Pero al llegar a cobrar su premio los responsables del BBV les anunciaron que para ellos eran 13 millones limpios, de forma que era como si hubieran ganado 17 millones de pesetas, corriendo de cargo del patrocinador el pago a Hacienda. Como podéis imaginar, la alegría de Inma y Carlos fue inmensa.

 

Recuerdan que no recibieron presiones de ningún tipo para que se abrieran cuenta en el banco; lo único que les pidieron fue que el lunes después de la emisión del programa acudieran a la oficina del BBV en Granada y se hicieran unas fotos para la prensa, lo cual hicieron encantados.

 

   

 

El día de la emisión del programa su casa se llenó de familiares, amigos y vecinos que quisieron ver el programa junto a sus protagonistas; aunque Inma y Carlos les habían revelado el premio que habían obtenido, al ver el programa el viernes, todos gritaban al televisor: “¡Con el libro, quedaos con el libro!”.

 

Iban paseando por la calle y todo el mundo les reconocía, les paraba y les saludaba y les felicitaba por el premio. Es más, Inma cuenta una simpática anécdota, y es que más de diez años después de su intervención en el programa, una señora en la peluquería le comentó que le sonaba su cara; Inma le dijo que podría ser del barrio, de alguna boda en la que hubieran coincidido, del colegio de los niños... La señora no quedaba muy satisfecha hasta que después de mucho pensarlo recordó: “¡Usted es la que salió en «Un, dos, tres...»!”. Inma alucinaba de que hubiera gente que la recordara después de tantos años.

 

El teléfono de casa de Inma y Carlos no dejó de sonar ese viernes 7 de febrero de 1992 ni los días sucesivos. Familiares y amigos a los que llevaban tiempo sin ver, se pusieron en contacto con ellos después de haberlos visto en televisión.

 

Unos meses más tarde de la emisión del programa Inma y Carlos hicieron una gran fiesta para invitar a todo el mundo, ya que no habían podido celebrar su boda en su día, y de esta manera se desquitaron; recuerdan que lo pasaron fenomenal.

 

En aquel entonces, Carlos, además de trabajar, estaba estudiando en Enfermería, pero por culpa del trabajo no podía ir a la Facultad. Recuerda que un día que fue a clase quiso pasar desapercibido, pero el profesor de Anatomía, al que no se le escapaba una cara, al verle entrar en el Aula Magna, paró su clase y dijo: “Hombre, ¡cuánto tiempo! No le veíamos desde la tele...”. Todos los compañeros se giraron hacia Carlos, y él sólo pensó: “Tierra, trágame”.

 

  

 

  

Para ellos «Un, dos, tres...» era una experiencia más en sus vidas, que la consideraban ya como algo pasado, pero... Pero en el equipo del programa habían calado hondo por su simpatía, así que cuando hubo que buscar concursantes para el primer programa de la octava etapa, no dudaron en llamarlos a ellos, junto a otras dos parejas que habían resultado muy simpáticas a juicio del equipo.

  

«Un, dos, tres...» - 1992

Foto de familia correspondiente al primer programa de la octava etapa de «Un, dos, tres...»

   

 

En este vídeo vemos la presentación de las tres parejas de concursantes del primer programa de la octava etapa. Inma y Carlos fueron presentados por Carolina Rodríguez.

 

 

 

En este programa, Inma y Carlos tampoco consiguieron ser los campeones en la tanda de las preguntas, así que pasaron a la eliminatoria, que consistía en transportar en unas cubetas unos pesos. Tras cruzar una cuesta resbaladiza, debían depositar los pesos en una balanza hasta conseguir elevar a dos azafatas; Mayte para la pareja A, y María para la pareja B.

  

«Un, dos, tres...» - 1992

Inma en pleno desarrollo de la eliminatoria

 

 

En esta ocasión, Inma y Carlos no tuvieron la fortuna de pasar a la subasta. Como ellos mismos reconocen, parece que el sueño de todo concursante de «Un, dos, tres...» sea participar en la subasta y optar a los maravillosos premios que se ofrecían durante ella.

 

Pero para ellos concursar en el juego de consolación de ARIEL no les vino nada mal, porque además, al ser el primer programa, el premio era para ellos íntegramente, sin tener que compartirlo con el concursante de casa que hubiera mandado la prueba de compra del detergente.

  

«Un, dos, tres...» - 1992

Carlos e Inma con Miriam Díaz-Aroca

 

 

En este vídeo vemos el desarrollo del juego de Ariel en el que participaron Inma y Carlos.

 

 

  

 

  

Inma y Carlos tuvieron el detalle de acompañarnos en la fiesta de celebración de los 40 años de «Un, dos, tres...», en la que estuvieron simpatiquísimos con todos, contándonos sus anécdotas y recuerdos como concursantes.

  

Quedada “40 aniversario de «Un, dos, tres...»” - Carlos e Inma con la calabaza Ruperta

      

 

Inma se quedó muy impresionada cuando se acercaron a saludar a Chicho Ibáñez Serrador y éste los reconoció enseguida: “Hombre, los concursantes de Granada”.

  

Quedada “40 aniversario de «Un, dos, tres...»” - Inma con Narciso Ibáñez Serrador

   

 

El sábado siguiente a la quedada de celebración de los 40 años de «Un, dos, tres...» Inma y Carlos acudieron como invitados al programa «¡Qué tiempo tan feliz!», para hablar de su experiencia como concursantes, en la emisión especia que María Teresa Campos dedicó a nuestro viejo y querido concurso; y además recibieron una preciosa sorpresa de su hija Estefanía que les mandó un vídeo desde Japón, donde trabaja como bailaora de flamenco.

  

 

 

Agradecemos a Inma y Carlos su amistad y todas las anécdotas
que nos contaron, así como las fotos que nos enviaron

 

 

volver atrás

 

www.lawebdelundostres.es

undostres@lawebdelundostres.es