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Curiosidades y anécdotas

Cosas divertidas o interesantes relacionadas
con «Un, dos, tres...» que quizás no conocías

 

 

 

En esta sección queremos recopilar todas aquellas curiosidades o anécdotas en torno al programa «Un, dos, tres...» que por su gracia u originalidad merezca la pena que las conozcamos.

 

A lo largo de sus treinta y dos años de historia, el «Un, dos, tres...» está plagado de curiosidades que iremos descubriendo aquí poco a poco.

 

Esperamos que las disfrutéis; y si conocéis alguna podéis poneros en contacto con nosotros a través de nuestra dirección de correo electrónico: undostres@lawebdelundostres.es.

 

 

  

 

 

EL PAPEL DE LA MUJER EN EL «UN, DOS, TRES...»

 

Como en la sociedad en general y en la vida de cada uno de nosotros en particular, las mujeres tuvieron un papel relevante en la historia del «Un, dos, tres...». En homenaje a todas las mujeres que pasaron por el programa, vamos a repasar brevemente cómo influyeron en el concurso y la relevancia que tuvieron en él.

 

La calabaza Ruperta

  

 

 

   

LAS AZAFATAS

 

Al comienzo, en la primera etapa de «Un, dos, tres... responda otra vez» (1972-1973), la mujer ocupaba el puesto de azafata; una figura asistente del presentador, varón, que era Kiko Ledgard, al que auxiliaban en las tareas de conducción del espacio.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1972

  

 

En aquellos tiempos, en los que España aún no era una democracia, la aparición de chicas jóvenes en minifalda resultaba transgresor y provocativo; Chicho Ibáñez Serrador llegaba a mantener acaloradas discusiones con el censor de TVE acerca del largo de las faldas de las azafatas.

 

Pero las secretarias de «Un, dos, tres... responda otra vez» no tenían una intervención pasiva, sino que desde un primer momento fueron adquiriendo protagonismo ante la cámara, presentando a las parejas de concursantes, contabilizando las respuestas correctas o mostrando los regalos.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1972

  

 

Ese protagonismo fue aumentando con el paso de los años. Las azafatas de la segunda etapa de «Un, dos, tres... responda otra vez» (1976-1978) tomaron el relevo de sus antecesoras y acometieron sus mismas funciones, aunque cada vez con mayor relevancia y participación.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1976

  

 

Todavía en unos años en los que la democracia en España comenzaba a dar sus primeros pasos, las chicas quisieron explotar su imagen sexy, que todavía en la segunda mitad de los años setenta resultaba transgresora. De hecho, ellas mismas solicitaron que su uniforme oficial consistiera en unos mini-shorts, en lugar de utilizar unos pantalones largos, ya que una imagen más provocativa les ayudaría en su futura proyección.

 

El papel de las azafatas fue in crescendo, y aunque seguían siendo ayudantes del presentador, cada vez participaban más activamente, como, por ejemplo, formulando las preguntas de los juegos de consolación que se incorporaron para que los concursantes que perdían en la eliminatoria tuvieran más oportunidades de ganar premios.

 

Victoria Abril - «Un, dos, tres... responda otra vez» (1976)

  

 

No es de extrañar, por tanto, que etapa tras etapa, cada vez más secretarias lograran el éxito profesional en el mundo del espectáculo, convirtiéndose en reputadas presentadoras de televisión, actrices o cantantes.

 

Pero, sin duda, las azafatas llegaron a ser importantísimas en la historia del «Un, dos, tres...» cuando Ibáñez Serrador decidió que quería contratar bailarinas y cantantes para que empezar a incorporar números musicales en las subastas. Desde entonces, ya no bastaba una cara bonita o una sonrisa espléndida para ser secretaria del programa; se requería un talento y una formación especiales; de ahí que desde la segunda mitad de 1983 del equipo de azafatas de «Un, dos, tres...» salieran importantísimas actrices y cantantes.

 

«Un, dos, tres...» - 1985

 

 

La participación de las azafatas en el programa fue cada vez más grande, por lo que no resulta extraño que las chicas que fueron secretarias en los años ochenta y noventa sean muy recordadas por los espectadores. Cada semana aparecían en los televisores de la mayoría de los hogares de España y con su simpatía se ganaron el cariño de los que cada noche de viernes conectábamos con el «Un, dos, tres...» para divertirnos.

 

«Un, dos, tres...» - 1986

 

 

Con ellas reímos con su simpatía, lloramos en las despedidas de etapa, cantamos y bailamos en los números musicales, vibramos en las eliminatorias o finales de subasta, las echamos de menos cuando en alguna nueva etapa causaron baja, sufrimos cuando tuvieron alguna lesión, nos enamoramos aunque fuera platónicamente... En definitiva, entraron a formar parte de nuestras vidas.

 

 

 

   

MAYRA, LA PRIMERA PRESENTADORA DE CONCURSOS

 

Pero, posiblemente, la mujer más relevante en la historia del «Un, dos, tres...» fuera Mayra Gómez Kemp, por lo que significó para el propio programa y por lo que significó para el resto de mujeres en el mundo de la televisión, a las que abrió un importante camino.

 

Mayra comenzó como el “furgón de cola” del programa en la segunda etapa, su papel no era ni siquiera de azafata; hacía pequeños papeles en la subasta, y era conocida como la “loquita de «Un, dos, tres...»”.

 

Mayra Gómez Kemp - «Un, dos, tres... responda otra vez» (1977)

 

 

Aquel primer trabajo con Narciso Ibáñez Serrador le sirvió a Mayra para que Chicho pensara en ella como presentadora de «Un, dos, tres...» en 1982; y no estaba entre los candidatos iniciales, que eran tres varones. Fue la extraordinaria influencia que Chicho tenía en TVE la que permitió que se aprobara la elección de una mujer como presentadora del programa estrella de la parrilla.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

 

Y nadie, salvo la propia Mayra, su marido, Alberto Berco, y Narciso Ibáñez Serrador, confió en que triunfaría como presentadora de un formato como «Un, dos, tres...», en el que había que ejercer de “trilero” con los concursantes. Muchísimos profesionales del mundo de la comunicación hablaron con Mayra para disuadirla de aceptar la oferta, pero ella creía en sí misma y demostró que fue la mejor opción para presentar la tercera etapa de «Un, dos, tres...».

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

 

Con este éxito profesional, Mayra le abrió las puertas a muchas mujeres para presentar grandes formatos de televisión, que tradicionalmente habían estado reservados a hombres.

 

Mayra Gómez Kemp le dio un aire diferente al programa, muy distinto al de Kiko Ledgard. Al ser mujer, y de una edad parecida al de las azafatas, la relación con ellas fue muy cómplice, y con muchas de ellas, especialmente con Kim Manning, mantuvo una íntima amistad.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

Mayra demostró gracias a su profesionalidad que, a pesar de lo que muchos podían pensar, no sustituyó a nadie al frente del programa, sino que le imprimió su propio sello y se ha convertido, por derecho propio, no sólo en la mejor presentadora de «Un, dos, tres...», sino en la mejor presentadora de la historia de la televisión española.

  

 

 

   

MIRIAM, UNA AUTÉNTICA “SHOWWOMAN”

 

Otra presentadora que tuvo «Un, dos, tres...» fue Miriam Díaz-Aroca; cuando Chicho la llamó para hacerle la prueba, le mintió diciendo que TVE le había sugerido que la contratara, pero que él no terminaba de verlo claro. Lógicamente era una provocación para sacar lo mejor de Miriam en el casting, y así se lo tomó ella, que fue superando todas las pruebas que Chicho le iba pidiendo.

 

Miriam Díaz-Aroca - «Un, dos, tres...» (1991)

 

 

Miriam aportó frescura al programa; su desparpajo contagiaba a todo el equipo y fascinó a Chicho Ibáñez Serrador, que supo aprovechar toda su versatilidad para que la demostrara en el programa. Por eso, le hacía presentar, le dejaba reírse, equivocarse, jugar con los concursantes, divertir al público, ser gamberra, hacer de divertido payaso, etc.

 

«Un, dos, tres...» - 1991

 

 

En «Un, dos, tres...» también recuperó su faceta de presentadora infantil, ya que en los programas especiales de Navidad con niños asumía ella el papel de Jordi Estadella, conduciendo la subasta.

 

«Un, dos, tres...» - 1991

 

 

En «Un, dos, tres...» pudo desarrollar su faceta de “showwoman”, que era una de las cosas que más le divertía de trabajar en el concurso: cantar y bailar en los números musicales.

 

«Un, dos, tres...» - 1993

 

 

 

   

LAS HERMANAS HURTADO

 

El mundo del humor ha sido una parcela en la que tradicionalmente ha habido más hombres que mujeres dedicados a la comedia. No obstante, en «Un, dos, tres…» la mujer siempre ha estado representada en el plantel de cómicos del programa, aunque fuera minoritariamente.

 

A pesar de eso, las actrices que durante más tiempo estuvieron trabajando en el concurso fueron las hermanas Hurtado, que comenzaron en 1982 como “Tacañonas” y continuaron en el programa ininterrumpidamente hasta 1994.

 

Las hermanas Hurtado - «Un, dos, tres...» (1982)

 

 

Para Paloma, Fernanda y Teresa ser fichadas para trabajar en «Un, dos, tres…» fue un golpe de suerte, ya que a finales de los años setenta y principios de los ochenta imperaba el destape y ellas no habían querido participar en ese tipo de películas, con lo que sus posibilidades de participar en rodajes habían quedado muy limitadas. Narciso Ibáñez Serrador les dio la mejor oportunidad de su vida ofreciéndoles el papel de “Tacañonas”, que ellas supieron representar a la perfección, haciendo de contrapunto de otra mujer, Mayra Gómez Kemp.

 

Chicho sabía que frente a Mayra debía poner a mujeres en la “parte negativa” porque de esa manera podría escribir guiones de enfrentamiento sin que resultaran violentos u ofensivos. Y lo cierto es que el tándem fue un éxito, como lo demostró los numerosos programas que “las Hurtado” compartieron con Mayra, en la parte negativa y positiva, respectivamente.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

 

Y como, ciertamente, eran muy buenas actrices y supieron adaptarse al ritmo que Chicho Ibáñez Serrador imprimía en las grabaciones, consiguieron permanecer en el programa a pesar de que Mayra fuera sustituida por Jordi Estadella y Miriam Díaz-Aroca. En las etapas de los años noventa pudimos presenciar diálogos hilarantes de discusión entre Miriam y las azafatas y las “Derrochonas” y “Tacañonas”; posiblemente, de haber habido “Tacañones” no se hubiera visto tan natural que llamaran, por ejemplo, a Mayte Navarrete “retaquillo gaditano”.

 

Las hermanas Hurtado - «Un, dos, tres...» (1992)

  

 

 

   

OTRAS ACTRICES CÓMICAS

 

Pero “las Hurtado” no fueron las únicas actrices cómicas que tuvo «Un, dos, tres…»; por la subasta desfilaron muchas, como, por ejemplo, la propia Mayra Gómez Kemp, que empezó como tal en la segunda etapa del programa. Una de las más importantes actrices que participó en el concurso y durante más tiempo fue Beatriz Carvajal, con diversos papeles con los que demostró su excelente vis cómica.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

 

También participó en varias ocasiones como actriz Luisa Armenteros, que alcanzó amistad con Mayra Gómez Kemp y con Narciso Ibáñez Serrador, con quien trabajó en otros proyectos como «Historias para no dormir» o «Mis terrores favoritos».

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

 

Aunque el papel que representaba Fedra Lorente pudiera ser calificado de sexista, lo cierto es que “la Bombi” también estaba cargado de ingenuidad y bondad, lo que hizo que se ganara el cariño de todos los espectadores y que Fedra Lorente pudiera recorrer todo el país con galas y espectáculos.

 

«Un, dos, tres...» - 1985

 

 

Uno de los personajes cómicos que no perduró mucho tiempo en «Un, dos, tres…», pero que causó mucho impacto, fue el de “Charito Muchamarcha”, interpretado por Gabriela Acher, una actriz muy activa con la causa feminista; de hecho, el personaje de “Charito Muchamarcha”, que siempre era expulsado del plató por Chicho, llega a llamarle en varias ocasiones “machista”.

 

Gabriela Acher - «Un, dos, tres...» (1983)

  

 

 

   

EL EQUIPO TÉCNICO

 

En el equipo técnico de «Un, dos, tres…» también nos encontramos numerosas mujeres que aportaron su profesionalidad para que el programa fuera un éxito semana tras semana. Sería imposible hacer un listado con el nombre de todas y cada una de ellas, pero sí queremos destacar a algunas de ellas.

 

En primer lugar, porque ya formaba del equipo desde la primera etapa de «Un, dos, tres… responda otra vez» (1972-1973) hasta la última en 2004, mencionaremos a la decoradora Ana del Castillo, autora de los maravillosos decorados que cada semana veíamos en la subasta.

 

De vital importancia fue también Paloma Cerezo, encargada de la producción desde PROINTEL, que con su incalculable dedicación al programa, organizaba todo sin que se le escapara ningún detalle.

 

Terminamos nuestro repaso a las mujeres que formaron parte del equipo técnico de «Un, dos, tres…» mencionando a Marisa Paniagua, que comenzó como ayudante de realización en los años noventa y acabó figurando como directora y realizadora junto a Chicho en «Un, dos, tres… ¡a leer esta vez!» (2004). Marisa fue, junto al guionista Carlos Muriana, la autora del «Imprescindibles» dedicado a Narciso Ibáñez Serrador, y cuando lo presentaba para la prensa declaraba que “Chicho nos enseñó a hacer televisión”; y debió ser una extraordinaria discípula cuando Chicho, celoso de su trabajo, muy responsable de todo lo que ocurría en plató y que nunca delegaba nada, confiara en ella para compartir las tareas de dirección y realización en la última etapa del concurso.

 

 

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