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Curiosidades y anécdotas

Cosas divertidas o interesantes relacionadas
con «Un, dos, tres...» que quizás no conocías

 

 

 

En esta sección queremos recopilar todas aquellas curiosidades o anécdotas en torno al programa «Un, dos, tres...» que por su gracia u originalidad merezca la pena que las conozcamos.

 

A lo largo de sus treinta y dos años de historia, el «Un, dos, tres...» está plagado de curiosidades que iremos descubriendo aquí poco a poco.

 

Esperamos que las disfrutéis; y si conocéis alguna podéis poneros en contacto con nosotros a través de nuestra dirección de correo electrónico: undostres@lawebdelundostres.es.

 

 

  

 

 

EL ORGULLO Y EL «UN, DOS, TRES...»

 

El 28 de junio fue declarado como el Día Internacional del Orgullo LGTBI, y para celebrarlo vamos a repasar cómo fue tratado el tema de la homosexualidad en «Un, dos, tres...».

 

Las Rupertas del orgullo

 

 

 

   

UN PROGRAMA “GAY FRIENDLY”

 

Aunque Narciso Ibáñez Serrador no era muy consciente cuando creó «Un, dos, tres… responda otra vez», lo cierto es que estaba dando a luz un programa “gay friendly”. Ni era consciente ni realmente era su intención; de hecho el programa llevaba el sello de autor de Chicho, que desde su perspectiva de varón heterosexual, incorporó a unas bellas señoritas que acompañaban al presentador Kiko Ledgard en las tareas de conducción y que ponían el toque sexy y picante al programa, pero muy sutil e ingenuamente.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1972

  

 

También es cierto que los años en que comenzó el «Un, dos, tres…» no existía la sensibilidad social hacia el colectivo LGTBI propia de la actualidad, por lo que el concurso estrella de TVE ni pudo ni pretendía ser un abanderado de la inclusión. Es más, en los años setenta y ochenta, el «Un, dos, tres…» era concebido como un programa familiar que congregaba frente al televisor a padres, abuelos y niños, de modo que sus contenidos debían ser blancos y aptos para todo tipo de públicos, fomentando los valores imperantes en aquellos años, y ofreciendo a los espectadores entretenimiento con ciertas dosis de cultura.

 

Pero de una forma natural, casi inexplicablemente,  al igual que el festival de Eurovisión gusta mayoritariamente al público homosexual, el caso es que los grandes fans de «Un, dos, tres…» son gays. Obviamente, durante sus años de emisión, el concurso gozó de la simpatía del público mayoritario, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, heteros y homosexuales, pero los verdaderos seguidores del programa y los que siguen compartiendo y coleccionando material del «Un, dos, tres…» somos en gran porcentaje homosexuales. Algo veríamos en aquel programa inocente cuando éramos niños que a día de hoy, siendo adultos de cuarenta y cincuenta años, sigue fascinándonos.

 

 

 

   

AZAFATAS, BAILARINAS Y NÚMEROS MUSICALES

 

Y, como indicábamos al comienzo, no pudo ser su contenido, ya que el programa tenía la impronta de Chicho Ibáñez Serrador, que en ningún momento quiso dar visibilidad a lo gay en una TVE y para una sociedad española que, posiblemente, aún no estaba preparada para ello. Pero lo cierto y verdad es que progresivamente «Un, dos, tres…» fue incorporando elementos y contenidos que fueron llamando la atención de unos niños que quizás aún no tenían muy clara su sexualidad, pero que se quedaron fascinados viendo, por ejemplo, a las nuevas azafatas de 1983 bailando con sus maillots y sus calentadores.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

  

 

Posiblemente a muchos se les despertara, como si de Billy Elliot se tratara, la vocación de bailarines viendo los números musicales del programa, que progresivamente fueron incorporándose a la subasta hasta convertirse en un elemento fundamental y casi imprescindible.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

  

 

Los números musicales del «Un, dos, tres…», basados en su mayoría en clásicas comedias musicales, en ocasiones tomaron sus bases de espectáculos de contenido claramente LGTBI, como «La jaula de las locas» («La Cage aux folles»), cuyo tema “We are what we are” sirvió como base de los números musicales con los que se presentaron las azafatas de las etapas séptima y octava.

 

«Un, dos, tres...» - 1991

  

 

Más explícito fue el número del programa dedicado a “Drácula” (16 de enero de 2004) en el que se jugó con la ambigüedad y un vampiro muy glamouroso salía del ataúd (en evidente alusión al “armario”).

 

En otras ocasiones, los números musicales utilizaron la condición sexual de sus protagonistas para hacer comedia, como ocurrió con el de las heroínas de Shakespeare (que fue utilizado tanto en 1985 como en 1993); o el de la “viril” guardia pretoriana de Calígula, en el que Jordi Estadella, Arévalo y Manolo Royo interpretaron a tres divertidos “mariquitas” que vigilaban la retaguardia del emperador; o con el musical en el que Marta de Pablo hacía de bella durmiente pero ningún príncipe azul podía despertarla ni lograr lo que ella pretendía en la cama.

 

«Un, dos, tres...» - 1985

  

 

 

   

PERSONAJES CÓMICOS

 

No faltaron tampoco los personajes cómicos clara y abiertamente homosexuales. Destaca, en este sentido, de una forma especial el de Juan de la Cosa (Ángel Garó), que precisamente por no mencionar su tendencia sexual fue el personaje que más ayudó a normalizar y dar visibilidad a los gays en «Un, dos, tres…»; Juan de la Cosa era homosexual, no era un “machote” como su hermano Pepe Itárburi, pero el público le adoraba por su sensibilidad e ingenuidad, a pesar de que resultó un tanto travieso y acabó agrediendo a su hermano y su abuela.

 

Ángel Garó - «Un, dos, tres...» (1992)

  

 

Arévalo fue otro de los humoristas que interpretó a muchísimos personajes homosexuales, que eran amigos de Moncho, otro gay que nunca salió en pantalla.

 

«Un, dos, tres...» - 1985

 

 

Por su parte, Raúl Sénder fue uno de los cómicos que más números de transformismo hizo en «Un, dos, tres...», haciendo personajes de mujer en la subasta, destacando, por ejemplo, el de “Moyra”, la hermana gemela de Mayra, o el de la “putonisa”.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

  

 

También en «Un, dos, tres...» fue la primera vez que se utilizó el lenguaje inclusivo, con el “cocinere” del programa dedicado a la gastronomía navideña (28 de diciembre de 1987).

 

«Un, dos, tres...» - 1987

  

 

La mayoría de las veces los números cómicos fueron amables y divertidos pero en algunas ocasiones fueron más ofensivos o recurriendo a tópicos, como la enfermedad del SIDA vinculada a la homosexualidad, como ocurrió en el sketck del programa dedicado a “Carmen” (31 de enero de 1986).

 

«Un, dos, tres...» - 1986

  

 

Quizás situados en el contexto social de los ochenta, los chistes de “mariquitas” no fueran concebidos de forma ofensiva, pero en la última etapa, emitida en 2004, hubo un número cómico protagonizado por Ruth Arteaga en el que unos policías británicos “salían del armario”, y que en el contexto de comienzos del siglo XXI se consideró más inapropiado.

 

«Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» - 2004

  

 

 

   

INVITADOS ILUSTRES

 

Dentro del apartado de invitados ilustres que dieron visibilidad al colectivo homosexual, destacamos al actor y cómico Moncho Borrajo, que cada vez que intervino en «Un, dos, tres...» lo hizo con muchísima libertad y sentido del humor, destacando especialmente la actuación en el programa dedicado al mundo del espectáculo (21 de marzo de 1986), en el que consiguió que Mayra se desternillara de risa con sus ocurrencias, aunque también tuvo gran éxito en el primer programa de la séptima etapa (13 de septiembre de 1991) y en el programa especial dedicado a las revistas del corazón (29 de marzo de 1985), en el que concursó junto a la ventrílocua Mari Carmen, con la que consiguió llegar a la subasta.

 

Una de las transexuales más icónicas de España, Bibi Andersen, también intervino varias veces en «Un, dos, tres...», como concursante en el programa dedicado a las revistas del corazón (17 de febrero de 1984) y como artista invitada en el programa dedicado al gimnasio (18 de mayo de 1987).

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

Otro icono del mundo homosexual, Alaska, también participó en «Un, dos, tres...», como concursante haciendo una pareja casi imposible con el Fary.

 

 

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