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Anécdotas y curiosidades

de «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!»

 

 

 

 

 

En esta sección queremos recoger algunas anécdotas y curiosidades relacionadas con las grabaciones de «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!».

 

  

 

 

En la grabación del primer programa, dedicado a “Las mil y una noches”, Luis Roderas estaba tan nervioso por el debut que le costaba hacerse con el programa al principio. Narciso Ibáñez Serrador, como buen director que es, bajó al plató y se llevó a una esquina a Luis. No sabemos lo que le dijo o le hizo, pero el caso es que Luis volvió a ponerse delante de las cámaras mucho más tranquilo.

 

 

 

La marca de colchones FLEX quiso aprovechar el estreno de «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» para realizar una telepromoción. Consistía en que Luis Roderas planteaba a unos ficticios concursantes de la subasta que para dejar uno de los tres regalos había que “reflexionar”; de repente, el presentador, los concursantes y todo el público se quedan dormidos y Luis comenta “todas las palabras que contienen la marca Flex producen un profundo y placentero sueño”.

 

El anuncio fue todo un éxito no sólo porque fuera visto por 8.313.000 espectadores (47’8% de share), sino también porque fue merecedora de un premio a la mejor telepromoción del año 2004.

 

Un momento de tensión en este primer programa se vivió entre el público cuando el personaje de “Simbad, el marinero” (Javier Sáenz) apareció en escena arrojando sardinas y tripas de pollo al público.

 

 

 

Ya sabemos que en el «Un, dos, tres...» era habitual que el público fuera sometido a ciertas “torturas”, pero aquella noche, los pobladores de las gradas no estaban preparados para aquella lluvia de casquería. Se oyeron gritos de rechazo hacia Chicho: “Guarro, guarro”, y buena parte del público abandonó la grabación, obligando a ocupar los asientos vacíos a las chicas de figuración, vestidas de calle, para rellenar los huecos y disimular el desplante.

 

Otro momento de tensión se vivió a la hora de grabar el juego del disfraz, en el que participaban las azafatas Esther Sánchez, Nieves Aparicio y Magda Aizpurúa. Hubo desavenencias entre esta última y Chicho, gritos y más gritos... Y lágrimas, lágrimas de una azafata que después de grabar esta sección había sido emplazada a una reunión tras terminar la grabación. Reunión de la que resultó expulsada del programa.

 

Para finalizar con las anécdotas y curiosidades relacionadas con este primer programa podemos señalar que Víctor Sandoval no pudo participar en él porque el mismo día de la grabación (18 de diciembre de 2003) se encontraba grabando el especial de Nochevieja para Telemadrid. Chicho quiso respetar este compromiso previo contraído por Víctor y permitió que se incorporara al «Un, dos, tres...» en el segundo programa.

 

Otro actor cómico que no estuvo en el primer programa, pero cuya actuación estaba prevista para el segundo programa, dedicado a “Drácula”, era Antonio Ozores. La actuación fue grabada, pero finalmente descartada en el proceso de post-producción. En la foto vemos al veterano actor ante la mesa de Luis Roderas en la actuación que nunca vimos en televisión.

 

 

 

En el programa dedicado a “Narraciones extraordinarias” (27 de febrero de 2004) se quiso contar con la actuación del hipnotizador Ricard Bru, pero el caso es que no se consiguió que nadie del público entrara en estado de hipnosis, y después de emplear bastante tiempo en intentarlo, Narciso Ibáñez Serrador decidió suprimir el número.

 

La fundación ALPE elevó una queja a TVE por entender que se hacía burla de las personas afectadas de acondroplasia a través de los personajes de “Tati y Quieti”. Desde la Dirección de TVE se les indicó que no era esa la intención de los sketches protagonizados por Manolo Sarriá (“La viuda de Paco”) y Melvi Díaz Bautista y José Libardo Maldonado. Además, se invitó a varios miembros de la Fundación para que visitaran el plató del programa y asistieran a una grabación para que pudieran comprobar in situ el gran cariño que todo el equipo sentía por estos dos compañeros actores.

 

 

 

A pesar de que tras la visita a los Estudios Buñuel los responsables de ALPE quedaron convencidos de que no se infringía ningún trato vejatorio a estos dos actores, el equipo de «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» se encontró con la desagradable sorpresa de que la fundación ALPE había presentado una queja formal ante el Defensor del Pueblo. Para evitar la polémica, Narciso Ibáñez Serrador decidió suprimir los personajes de “Tati y Quieti”.

 

En el programa dedicado a “Rimas y Leyendas” (5 de marzo de 2004) Luis Roderas anunció antes de la subasta que se habían visto obligados a prescindir de estos dos queridos personajes. Antes de grabar, se avisó al público presente en el plató que Luis iba a hacer este aviso y se les dio libertad para reaccionar como quisieran. La respuesta de todo el público fue unánime: se pusieron de pie y ovacionaron a “Tati y Quieti” durante un buen rato.

 

En este vídeo podemos ver el momento en cuestión.

 

 

 

El programa dedicado a “Rimas y Leyendas” fue también el programa de las caídas. Una de ellas la vimos en pantalla; Luis Roderas comienza a resbalar con la sustancia que simulaba la defecación de unas golondrinas hasta que al final se cae. A Narciso Ibáñez Serrador le hizo gracia la caída y la dejó en el montaje final.

 

La segunda caída fue más aparatosa, y no se vio en televisión; el actor Pepe Pascual, después de su actuación ante la mesa de la subasta subió la escalera pero tropezó y acabó dando de bruces en la parte de la escalera que queda oculta a las cámaras.

 

También en el programa dedicado a “Rimas y Leyendas” se produjo una anécdota curiosa cuando Gloria Mezcua se acercó a la mesa de la subasta a traer el regalo procedente de un número musical. Al retirarse, en lugar de desear suerte a los concursantes les dijo: “que os den...”. Lógicamente hubo que cortar y repetir la toma, pero Luis Roderas no quiso desaprovechar la ocasión para bromear con el asunto.

 

En este vídeo vemos el número musical completo y la escena de la que estamos hablando.

 

 

 

Durante la grabación del programa dedicado a “La Pimpinela Escarlata” el equipo de «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» se enteró de que estaban grabando el último programa. De hecho, Luis Roderas anuncia después de la tanda de preguntas que el siguiente programa estaría dedicado a “Las minas del Rey Salomón”. Pero al empezar la subasta nos explica que es el último programa de la etapa. El disgusto entre el equipo al enterarse de esa forma de que estaban grabando el último programa fue mayúsculo y las lágrimas resbalaron por las mejillas de más de uno y de dos miembros tanto del equipo artístico como del técnico.

 

 

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