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Curiosidades y anécdotas
de la primera parte de la tercera etapa de «Un, dos, tres...»

 

    

      

PRÓRROGA MOTIVADA POR EL ÉXITO

 

En un primer momento, estaba previsto que la tercera etapa durara veintiséis programas, con posibilidad de prórroga si la audiencia respondía positivamente a la nueva etapa. Como el programa fue un éxito al final se emitieron treinta y siete programas, siendo la calabaza Ruperta la mascota, y cuarenta y cuatro programas más, con la bota Botilde como mascota.

 

«Un, dos, tres...» - 1982          «Un, dos, tres...» - 1982

 

  

      

     

EL DEBUT DE MAYRA

 

El día que Mayra Gómez Kemp debutó como presentadora de «Un, dos, tres...», la expectación era máxima. El día de la grabación había muchos reporteros de prensa concentrados en el plató para ser testigos del estreno de esta nueva etapa. Mayra sabía la responsabilidad que tenía en sus manos, y precisamente fueron las manos las que empezaron a temblarle incontroladamente al bajar las escaleras. Para que no se notara, la presentadora se las agarró y, así, con las manos entrelazadas, pronunció sus primeras palabras; una vez que vio que nos equivocaba y que los nervios iniciales iban desapareciendo, las soltó y supo que sería capaz de afrontar con éxito el reto profesional que Chicho le había confiado.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

  

   

      

     

MAYRA SE PUSO SERIA

 

En la grabación del cuarto programa de esta tercera etapa de «Un, dos, tres...», Chicho Ibáñez Serrador quiso poner a prueba la paciencia de Mayra Gómez Kemp. Desde el comienzo de la grabación empezó a pegarle gritos y a reprocharle algunas actuaciones; pero ella, tranquila, asumía las órdenes que iba recibiendo durante la tanda de preguntas.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

  

Pero al llegar a la eliminatoria, cuando falló un cronómetro, Chicho volvió a ponerse nervioso y a pegar voces. Y, en ese momento, Mayra se puso seria y dijo: “Éste es el momento en que se corta la grabación y Narciso Ibáñez Serrador baja a plató; porque tú no puedes darte el lujo de ponerme a mí nerviosa, porque no hay programa”. En ese momento de tensión, un señor del público exclamó: “La Mayra se ha ʻcabreaoʼ”, a lo cual ella asintió. Chicho, irónico y ya más calmado, y en realidad sorprendido gratamente y, en parte, orgulloso de la reacción de su presentadora, bromeó desde el control: “Nena, y si voy... ¿me vas a pegar?”.

 

Desde aquel “encontronazo” la relación entre ambos fue absolutamente cordial, e incluso telepática, ya que bastaba que Chicho pensara una cosa para que Mayra supiera lo que pasara por su cabeza.

 

  

      

     

PROGRAMAS GRABADOS CON ANTELACIÓN

 

Los cuatro primeros programas de esta etapa se grabaron con carácter anterior a la emisión del primer programa; así, el estreno, que estuvo dedicado a “Las mil y una noches”, que fue emitido el 20 de agosto de 1982, en realidad fue grabado en junio, como los otros tres siguientes programas.

 

Chicho quiso que así fuera para tener programas pregrabados y contar con tiempo para ir preparando programas cada vez con mayor dificultad de realización, pero se dio cuenta que perdía la posibilidad de testar de forma inmediata las reacciones del público ante los diversos contenidos, por lo que a partir del quinto los programas fueron grabados la misma semana en que se emitían.

 

«Un, dos, tres...» - 1982
El programa dedicado a los cuentos infantiles fue el último que se grabó en junio de 1982

 

  

      

     

COSTES DE PRODUCCIÓN

 

El coste de cada programa era de 7.218.000 pesetas, de los cuales TVE abonaba 4.626.600 pesetas a PROINTEL, la productora de Narciso Ibáñez Serrador, en concepto de dirección y producción, contratación de artistas, gastos de concursantes y oficina, vestuario, comidas, transportes, aduanas y fletes, entre otros conceptos. TVE aportaba la diferencia, 2.591.400 pesetas, destinadas fundamentalmente a la construcción del decorado semanal.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

   

Con relación al presupuesto del programa y el hecho de que la producción del programa dependiera de PROINTEL se produjo una desagradable polémica ya que en un diario de tirada nacional se acusó a TVE de pagar dos veces por cada emisión de «Un, dos, tres...». Narciso Ibáñez Serrador tuvo que salir al paso de las acusaciones y aclaró en una rueda de prensa que el contrato que su productora (PROINTEL) había firmado con TVE había sido supervisado por la Asesoría Jurídica de Televisión Española y se cumplía según los términos acordados.

 

Además señaló que no sólo TVE no pagaba dos veces por programa, sino que adeudaba dinero a PROINTEL, y eso que en el contrato se estableció la cláusula de pago en un plazo de quince días. Y terminó reseñando que «Un, dos, tres...» era un programa totalmente rentable para TVE ya que los ingresos procedentes de la publicidad eran mayores que el coste de la producción.

 

  

      

     

ACCIDENTE EN UNA ELIMINATORIA

 

En el programa dedicado a los piratas (28 de enero de 1983), una de las concursantes se hizo daño durante el desarrollo de la eliminatoria. Afortunadamente, todo quedó en un susto y pudo ser atendida por los servicios médicos de TVE, sin mayores consecuencias.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

 

  

Pero como la concursante no pudo terminar la prueba, hubo que sustituirla por otra en la que los varones tenían que entrar en un recipiente lleno de ranas para coger el mayor número de ellas.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

 

  

      

     

LOS CAMPEONES ACHÚTEGUI CEREZO

 

Precisamente en el programa dedicado a los piratas hicieron su primera aparición en «Un, dos, tres...» los famosos y campeonísimos hermanos Achútegui Cerezo, aunque en esta tercera etapa aún no demostrarían todo lo que saben, resultando campeones tan sólo en una ocasión. Si bien en esta tercera etapa no tuvieron mucha suerte durante las preguntas, sí la tuvieron en la eliminatoria, que consiguieron ganar, y en la subasta, donde ganaron 300.000 pesetas que les ofreció Mayra por dejar el premio que les hubiera correspondido.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

 

  

      

     

AMENAZA DE BOMBA

 

Durante la grabación del programa dedicado a la astrología hubo una amenaza de bomba en los Estudios Roma, donde se grababa el «Un, dos, tres...» en esta tercera etapa. Narciso Ibáñez Serrador recibió una llamada desde Prado del Rey para que desalojara el plató. Chicho, tratando de controlar la situación, anunció que había que ir abandonando el estudio, pero sin anunciar los motivos, ya que las puertas de salida y de emergencia de los Estudios Roma eran bastante estrechas, y cualquier conato de pánico hubiera resultado espantoso, ya que en el plató del «Un, dos, tres...» había cuatrocientas personas. La grabación, finalmente, tuvo que aplazarse hasta el día siguiente.

 

«Un, dos, tres...» - 1983
El público que había asistido a la grabación tuvo que ser desalojado del plató

 

  

       

     

EL TARTAZO A MAYRA

 

En el programa especial dedicado a las revistas de humor, una de las pruebas de la eliminatoria consistía en lanzarse tartas de merengue entre los concursantes. Uno de ellos, que durante toda la grabación se había destacado por sus gracias y bromas, acabó lanzando una de las tartas a Mayra Gómez Kemp.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

 

 

De esta anécdota tuvimos conocimiento los espectadores gracias a que los reporteros gráficos, que en gran número se concentraban esa noche en el plató para ser testigos de la grabación, dejaron constancia con sus fotografías, ya que en el montaje final que se vio en televisión Chicho quiso omitir ese momento.

 

  

      

     

INCIDENTE EN EL PROGRAMA DEDICADO A LAS FALLAS

 

En el programa dedicado a las Fallas de Valencia (11 de marzo de 1983) se produjo un cortocircuito y uno de los cables empezó a arder. El público pensó que aquello formaba parte del espectáculo, ya que les habían anunciado que la falla construida en el decorado ardería de verdad.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

 

 

Pero nada más lejos de la realidad; aquel otro incendio no estaba previsto. Afortunadamente, dado que se duplicaron las medidas anti-incendio en aquel programa, se pudo sofocar el fuego con uno de los extintores habilitados para la ocasión.

 

«Un, dos, tres...» - 1983

  

 

      

     

EL SUSTITUTO DE CHICHO

 

El programa dedicado al paso del ecuador (8 de abril de 1983) no pudo ser realizado por Narciso Ibáñez Serrador, que se encontraba en el hospital recuperándose tras haber sido intervenido quirúrgicamente. Chicho dejó escritos todos los guiones y encargó a su amigo y prestigioso realizador Pedro Amalio López que se encargara de la realización de ese programa. 

 

«Un, dos, tres...» - 1983

 

  

      

     

LA VISITA DE TED ROGERS

 

Desde 1978 el «Un, dos, tres...» se estaba realizando en Inglaterra, allí bajo el título de «Three, two, one». Precisamente, su presentador, Ted Rogers, y su ayudante, Fiona Curzon, asistieron a la grabación del programa dedicado a Las Vegas (24 de septiembre de 1982), que precisamente comenzó con la cabecera de la versión británica.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

  

      

     

PEPE CARABIAS Y EVA MILLER

 

Pepe Carabias, que fue cómico habitual en las subastas de la segunda etapa de «Un, dos, tres... responda otra vez», también colaboró en algunos de los programas de esta tercera etapa.

 

Uno de ellos fue el segundo, dedicado a las novelas famosas, en el que, para demostrar la mecánica de la eliminatoria, Pepe tenía que ser rescatado por Eva Miller a lomos de un caballo. Ensayando la prueba, Pepe Carabias cayó del caballo y se hizo daño en el codo. Por suerte, pudo recuperarse y el día de la grabación realizaron la demostración sin ningún percance.

 

«Un, dos, tres...» - 1982

 

 

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