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Anécdotas y curiosidades
de la cuarta etapa de «Un, dos, tres...»

 

  

 

    

DIVERSAS VERSIONES DE LA CABECERA

 

La cuarta etapa tuvo distintas versiones de su cabecera.

 

          

 

 

En el primer programa, dedicado al circo, se utilizó una primera versión, de duración superior a la definitiva. En el segundo programa se usó una segunda versión, más reducida que la de la primera semana y con sutiles cambios en los rótulos. Finalmente, prosperó una tercera versión que volvía a introducir algunos cambios en los rótulos de “Mayra Gómez Kemp”, “nuestras secretarias” o “en la parte negativa... ya lo verán”.

 

          

 

 

Finalmente, prosperó una tercera versión que volvía a introducir algunos cambios en los rótulos de “Mayra Gómez Kemp”, “nuestras secretarias” o “en la parte negativa... ya lo verán”.

 

          

 

 

  

 

ÚNICA MASCOTA QUE FUE PORTADA

 

El Chollo fue la única mascota de «Un, dos, tres...» que fue portada en formato dibujo; Ruperta y Botilde también lo fueron, pero en fotografía, junto a Chicho Ibáñez Serrador, Kiko Ledgard, Mayra Gómez Kemp, “Martes y 13” o las azafatas.

 

Sin embargo, el Chollo generó tanta expectación y su dibujo fue tan distribuido a la prensa, que varios medios lo publicaron en diversos reportajes e, incluso, dos de ellos (Teleprograma y Tele-radio) se lo llevaron a la portada.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

EL TAMAÑO DEL CHOLLO

 

El tamaño del Chollo que aparecía en la subasta fue variando; en el primer programa apareció uno enorme que provocaba que tenía que ser portado por dos azafatas para acercarlo a la mesa de la subasta.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

Tras ese primer programa se diseñó uno de tamaño mediano que sí permitía que una única azafata, normalmente Lydia Bosch, lo acercara a la mesa de la subasta cuando los concursantes lo perdían o ganaban.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

LA VOZ DEL CHOLLO

 

A diferencia de las dos mascotas anteriores (la calabaza Ruperta y la bota Botilde) a las que Narciso Ibáñez Serrador les ponía la voz en la cabecera, la voz del Chollo pertenecía a Patxi Muntaner, vinculado al «Un, dos, tres...» desde la etapa anterior por sus actuaciones e imitaciones con el grupo “Ranas Sereneiders”; además, contrajo matrimonio con la azafata Patricia Solís.

 

 

  

 

PATRICIA SOLÍS Y PATXI MUNTANER ENTRE LOS CONCURSANTES

 

Precisamente, en los ensayos del primer programa, dedicado al circo, ejercieron de concursantes la pareja formada por Patxi Muntaner y Patricia Solís; la mujer de Chicho, Diana Nauta, también se prestó a hacer de concursante en el ensayo junto a otros miembros del equipo.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

LOS CONCURSANTES EN EL DECORADO

 

En los primeros programas de esta etapa, durante la tanda de preguntas los concursantes se sentaban en el decorado en un set adaptado al tema de cada programa; así, por ejemplo, en el programa dedicado al circo se sentaron en unas plataformas de domar animales; en el programa dedicado a los bandoleros, en unas mesas de venta; en el dedicado a Drácula, en unos ataúdes; en el programa dedicado al aeropuerto, los asientos eran de avión.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

Esta idea la adoptó Chicho de las versiones holandesa y alemana de «Un, dos, tres...», pero la suprimió tras el programa dedicado a la juventud (28 de diciembre de 1984); ya en el programa dedicado a la Literatura (4 de enero de 1985), los concursantes volvieron al set de la etapa anterior.

 

 

  

 

MAYRA IBA A CANTAR

 

Influido también por las versiones alemana y holandesa, en la que los presentadores cantaban al comenzar el programa, Chicho Ibáñez Serrador anunció como novedad para esta etapa que Mayra Gómez Kemp también cantaría; no era de extrañar, porque Mayra cantaba extraordinariamente bien, y así lo había demostrado ya también en el «Un, dos, tres...» cantando una canción dedicada a Botilde. A pesar del anuncio de esta novedad, lo cierto es que fueron las azafatas las que bailaban y cantaban en los números musicales, y Mayra sólo cantó al comienzo del especial de Navidad y en el último programa.

 

 

  

 

EL CASTING DE LYDIA BOSCH

 

Lydia Bosch acudió al casting de azafatas de «Un, dos, tres...» acompañando a una amiga y sin ánimo de someterse a las pruebas que Narciso Ibáñez Serrador les hacía pasar. Fue el propio Chicho, cautivado por su sonrisa, quien la invitó a subir al escenario del teatro donde estaba realizando la selección; con la tranquilidad de los que no tienen nada que perder, Lydia hizo la prueba satisfactoriamente y Chicho le comunicó que había sido elegida. Fue así cómo la conoció y no a través de un anuncio de puros habanos, como se ha dicho en alguna ocasión.

 

 

  

 

EL VERDADERO APELLIDO DE LYDIA

 

El verdadero apellido de Lydia no era Bosch, sino Boquera de Buen. Chicho, que confiaba en que Lydia llegaría muy alto en el mundo de la interpretación, fue quien la rebautizó el día de la rueda de prensa en la que se presentaba a las nuevas azafatas. Cuando Lydia iba a presentarse y decir su apellido, la interrumpió y dijo que se apellidaba Bosch. Lydia se quedó extrañada pero conforme.

 

Chicho explicó con el tiempo que le había elegido ese apellido artístico por su parecido con el real y porque las nuevas cámaras de televisión de la marca Bosch estaban dando muy buenos resultados, como esperaba que los diera la joven y debutante Lydia.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

SÓLO CINCO AZAFATAS

 

Chicho Ibáñez Serrador nos tenía acostumbrados a que el equipo de azafatas de «Un, dos, tres...» estuviera compuesto por seis chicas; pero desde que se requería que las secretarias supieran bailar y cantar, encontrar jóvenes con esas cualidades se complicó, por lo que en esta cuarta etapa sólo pudo contar con cinco azafatas, dos procedentes de la etapa anterior (Kim Manning y Gloria Fernández) y tres debutantes (Lydia Bosch, Naomi Unwin y Mari Luz Lence). 

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

KIM COMENZÓ LESIONADA

 

Si al hecho de que el número de azafatas era inferior al de la etapa anterior se unía la circunstancia de que Kim Manning comenzó la temporada lesionada, es fácil comprender que en el número inicial del primer programa (dedicado al circo), que fue el mismo del último programa de la etapa anterior, las azafatas no bailaran por parejas sino en solitario. Si se comparan los vídeos de ambos números se comprueba perfectamente que la coreografía hubo que cambiarla ligeramente.

 

La pobre Kim, que estaba viviendo la vuelta de «Un, dos, tres...» con muchísima ilusión, se lesionó en uno de los ensayos previos al estreno y lamentó profundamente no estar al cien por cien desde el comienzo de la cuarta etapa.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

LYDIA Y NAOMI COMPARTÍAN PISO

 

Lydia y Naomi, además de compañeras azafatas en «Un, dos, tres...», lo eran también de piso, ya que compartían vivienda en Madrid, lo que facilitó que entre ellas se generara una bonita amistad y relación de complicidad.

 

Naomi conocía tan bien a Lydia que por su cumpleaños le obsequió con un regalo que a nadie se le hubiera ocurrido, unas gomas de borrar de diferentes tamaños, formas y colores, ya que Lydia las coleccionaba.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

  

 

GARBIÑE NO FUE ELEGIDA AZAFATA FINALMENTE

 

Semanas antes de comenzar la cuarta etapa de «Un, dos, tres...» se publicó en varios medios de comunicación que Garbiñe Abasolo, la chica que había sido Miss España en 1983, iba a ser una de las azafatas del programa. Ciertamente, era una de las candidatas mejor posicionadas, pero finalmente Chicho consideró que no cumplía con todos los requisitos que se le exigían a las nuevas secretarias.

 

  

 

LA SEXTA AZAFATA: LA NUEVA PARTE NEGATIVA

 

Aunque el número de azafatas era cinco, hubo una sexta “azafata”: “Eugenia Enchufols del Tot”. Este personaje interpretado por la actriz Eugenia Roca, era la nueva “parte negativa”, en sustitución de “las Tacañonas”.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

UNA VISITA ESPECIAL EN EL PRIMER PROGRAMA

 

A la grabación del primer programa de esta cuarta etapa acudieron personas muy vinculadas al programa en la anterior etapa. Del equipo de azafatas, entre el público pudimos ver a Pat Ondiviela y Maite de Castro. Además de ellas, las hermanas Hurtado, que aunque habían dejado de ser “Tacañonas” estuvieron acompañando al equipo de «Un, dos, tres...» en el debut de esta nueva etapa; lo hicieron por cariño a su equipo y porque Chicho Ibáñez Serrador les había prometido que pronto volverían a ejercer ese papel, y además, hasta entonces, tendrían un hueco en la subasta.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

Mayra se sintió feliz al estar acompañada de miembros del anterior equipo de «Un, dos, tres...»

 

 

Además de Pat y Mayte, otra de las azafatas a la que vimos en el primer programa de esta cuarta etapa, pero entre bambalinas, fue Patricia Solís, que pasó de ser secretaria contable a ejercer labores de producción.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

Patricia Solís, pendiente de los concursantes que pasaron a la subasta

 

 

  

 

LAS HERMANAS HURTADO EN LA SUBASTA

 

Ya que su personaje de “las Tacañonas” había sido suprimido y sustituido por el de “Eugenia Enchufols del Tot”, pero Chicho Ibáñez Serrador no quería prescindir de las hermanas Hurtado como actrices (y además debió intuir que el nuevo personaje negativo no gustaría al público), decidió que Paloma, Teresa y Fernanda Hurtado participaran en la subasta con diversos personajes.

 

Una vez que “Las Hurtado” recuperaron su personaje de “las Tacañonas” hicieron doblete en el programa, apareciendo en la tanda de preguntas y en la subasta.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

EUGENIA ROCA A LA SUBASTA

 

Y, lógicamente, ocurrió a la inversa; una vez que “Las Hurtado” retomaron su personaje de “las Tacañonas”, Eugenia Roca pasó a interpretar diversos personajes en la subasta.

 

 

  

 

LAS AZAFATAS EMPEZARON A CANTAR CON SU PROPIA VOZ

 

En esta cuarta etapa, los primeros números musicales eran instrumentales o en playback, pero comenzó a generalizarse que las azafatas cantaran con su propia voz las letras que Narciso Ibáñez Serrador y todo el equipo de guionistas preparaban según el tema de cada programa.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

DIFICULTADES TÉCNICAS EN LA PRIMERA GRABACIÓN

  

La grabación del primer programa, dedicado al circo, fue especialmente complicada porque los micrófonos inalámbricos que utilizaban Mayra Gómez Kemp, las azafatas y el resto de actores y actrices fallaron continuamente. Narciso Ibáñez Serrador, casi desesperado por la tardanza en solucionar el problema técnico, estuvo a punto de suspender la grabación y aplazarla al día siguiente. 

 

 

  

 

COCHES AUDI

  

Como consecuencia de la creación del grupo Volkswagen-Audi-Seat, en esta etapa de «Un, dos, tres...» el premio del coche no era únicamente de SEAT, sino que por la subasta desfilaron magníficos coches AUDI y espléndidos Volkswagen.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

  

 

Pero, lógicamente, no faltaron los tradicionales SEAT. Por ejemplo, los concursantes del programa dedicado a las Islas Baleares ganaron un Seat Ibiza.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

UN SEAT QUE NO SE VIO

  

En el programa dedicado al circo, las azafatas se fotografiaron subidas a una Seat Ibiza gris, aunque éste no fue el coche que apareció en el programa, que fue un Volkswagen Polo rojo.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

BLANCA RODRÍGUEZ-PORTO

  

Blanca Rodríguez-Porto, que fue conocida años después por ser la mujer de Luis Roldán, concursó en el programa dedicado al París de finales de siglo XIX, consiguiendo llegar a la subasta, en la que finalmente ganó un Audi 80.

 

 

  

 

CANTIDADES BAJAS EN LA MÁQUINA DE CILINDROS

  

En esta cuarta etapa fue en la que se estrenó la máquina de los cilindros, que era la que determinaba la cantidad entre 11 y 159 pesetas. Por tanto, las respuestas de la primera pregunta ya no se multiplicarían por las 25 pesetas tradicionales, sino por la que determinara el azar a través de los tres cilindros de la máquina accionada por Naomi.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

  

 

A pesar de que las posibilidades de que la máquina arrojara cantidades superiores a 25 pesetas era bastante mayor que la posibilidad de que fuera inferior, lo cierto es que en seis ocasiones la mala suerte se cebó con los concursantes y les obligó a multiplicar las primeras respuestas con cantidades bajas. La mínima fue de 13 pesetas, en el penúltimo programa de la etapa.

 

Pero no siempre fueron cantidades bajas las que arrojaba la máquina; por ejemplo, en el programa dedicado al aeropuerto se obtuvo la cantidad máxima que podía alcanzar la máquina combinando sus cilindros: 159 pesetas.

 

«Un, dos, tres...» - 1984

 

 

  

 

TRICICLE REGRESÓ A «UN, DOS, TRES..»

  

También en el programa dedicado al aeropuerto (30 de noviembre de 1984) pudimos ver el regreso de un trío humorístico a «Un, dos, tres...»; habían debutado en una televisión a nivel nacional en el programa dedicado al debut de las secretarias (20 de mayo de 1983) y su actuación fue tan comentada que Chicho Ibáñez Serrador quiso que volvieran a participar una vez más. Nos estamos refiriendo a “Tricicle”.

 

Tricicle - «Un, dos, tres...» (1984)

 

 

  

 

JOSEMA EN SOLITARIO

  

También regresó por una noche a «Un, dos, tres...», aunque no acompañado por el resto de miembros del trío “Martes y 13”, Josema Yuste, para representar el papel de hijo del Conde Drácula en el tercer programa de esta etapa. 

 

Josema Yuste - «Un, dos, tres...» (1984)

 

 

La mayoría de las fotos que ilustran esta sección pertenecen al #ArchivoPROINTEL

 

  

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