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Curiosidades y anécdotas

de la sexta etapa de «Un, dos, tres...»

 

    

   

 

    

En la sexta etapa de «Un, dos, tres...» hubo dos detalles que aproximaron esta etapa a la primera; por decisión de la Directora de TVE, el programa se emitió los lunes, no los viernes como había ocurrido desde la etapa segunda hasta la quinta.

 

En un primer momento, la decisión no fue recibida de buen agrado por Narciso Ibáñez Serrador, que consideró que el cambio de día de emisión perjudicaría al programa, ya que contaba con un gran número de espectadores infantiles, y los lunes debían acostarse pronto para poder madrugar al día siguiente para ir al colegio.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

  

A pesar de ello, en esta sexta etapa el «Un, dos, tres...» batió todos los records de audiencia. En su primera emisión, alcanzó los dieciocho millones y medio de espectadores, lo que significaba que el 79% de los hogares españoles tenían conectada la primera cadena de TVE.

 

El «Un, dos, tres...» duplicaba la audiencia del programa que le precedía, la segunda edición del Telediario, que congregaba al 40% de los españoles. La curva de audiencia volvía a descender tras acabar el programa, ya que el programa «¿Y usted qué opina?» sólo conseguía interesar al 46% de los españoles.

 

A medida que fue avanzando la etapa el «Un, dos, tres...» fue acumulando espectadores hasta alcanzar la irrepetible cifra de 21 millones de espectadores, convirtiéndose en el espacio más visto de la historia de TVE, lo cual fue celebrado con regocijo por todo el equipo del concurso.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

Para permitir que los más pequeños de la casa no se perdieran su programa favorito, el «Un, dos, tres...» se repetía las mañanas de sábado.

 

Esta cuestión dio incluso pie a una pregunta de un parlamentario del grupo socialista, Luis Alberto Aguiriano Fornies, a la Directora  general de TVE, Pilar Miró Romero, en la sesión del 8 de abril de 1987. Transcribimos, resumidas, dichas intervenciones:

 

— Luis Alberto Aguiriano: ¿Por qué el programa «Un, dos, tres...» va a emitirse los lunes? Este programa, hasta ahora, se emitía los viernes, con gran audiencia infantil porque al día siguiente no había colegio. Ahora se traslada al lunes; como sabemos al día siguiente hay clase, es un programa que desean ver los niños, y si formulo esta pregunta es porque me la han transmitido a mí unos niños y me decía: “¿Por qué ese programa no lo vamos a poder ver?”. Por ello quisiera preguntar a la Directora general cuáles han sido las razones que han motivado el traslado al lunes.

 

— Pilar Miró: Posiblemente el programa lo puedan ver los sábados por la mañana, pero yo querría decirle, señoría, que en mi opinión «Un, dos, tres...» no es un programa para niños. Yo creo que los niños ven todos los programas que salen el viernes por la noche, sean los que sean, y que el «Un, dos, tres...» lógicamente ha sido de gran atractivo para ellos, igual que lo fue el programa que le sustituyó, que se llamaba —creo recordar— «Entre amigos».

 

Pienso que el concurso «Un, dos, tres...» es un excelente concurso y que, además, es un excelente concurso para niños, hasta el punto de que cuando tuve oportunidad de hablar con el señor Ibáñez Serrador sobre cuál iba a ser la nueva etapa del «Un, dos, tres...» a partir de este mes, le hice la propuesta de que hiciera un programa juvenil, que hiciera un programa parecido al extraordinario que ha hecho en Navidad en años anteriores, donde los que participaban en los concursos y los que están allí son chavales.

 

Le dije que si el programa era juvenil se mantendría el viernes o el sábado, pero el señor Ibáñez Serrador, con unos criterios que yo respeto, dijo que él no movía en absoluto las características del programa porque piensa que la audiencia del programa se debe a las características exactas que tiene, es decir, al tipo de presentadora, al tipo de participantes, al tipo de azafatas, a exactamente como se ha desarrollado en años anteriores.

 

 Es importante en un día de la semana donde la audiencia es baja, como es el lunes y con un programa que, en principio, tira hacia arriba de esa audiencia —los datos del primer programa ya los tenemos y sube considerablemente respecto al lunes anterior—.

 

Yo creo que el programa tal y como está concebido no es exactamente un programa infantil; pero si el reclamo infantil es alto, como al parecer lo es, el planteamiento es repetirlo el sábado por la mañana.

 

 

La otra coincidencia con la primera etapa del «Un, dos, tres...» fue que se realizaba en el Estudio 1 de Prado del Rey, de dimensiones más reducidas que el de los Estudios Roma donde se habían grabados las dos etapas anteriores.

 

  

 

  

La Directora de TVE había impuesto una duración máxima por programa de 90 minutos, lo que a veces obligaba a hacer importantes recortes durante el proceso de post-producción. Por ejemplo, en el montaje final del primer programa, dedicado a “Las mil y una noches”, se suprimieron las actuaciones de Nicholas Johnson y Lucia Truglia, del London Festival Ballet, y la de Arévalo, sin que los espectadores nos diésemos cuenta del “tijeretazo”.

 

Era habitual que Chicho en el proceso de montaje suprimiera unos diez o quince minutos del total grabado para dar mayor agilidad y ritmo al programa.

 

A pesar de la limitación temporal impuesta inicialmente a los programas de esta etapa, el éxito de audiencia de cada emisión permitió ir “arañando” algunos minutos más siendo cada programa de más duración que el anterior.

 

  

 

  

Narciso Ibáñez Serrador encargaba semanalmente a dos empresas de sondeos que realizaran encuestas al público acerca de los contenidos de «Un, dos, tres...» que le gustaban más o menos. Con ello, el director del concurso podía ir amoldando los contenidos al gusto de los espectadores, potenciando aquellas secciones que gozaban de mayor aceptación y suprimiendo aquellas otras que desagradaban al público.

 

Narciso Ibáñez Serrador - «Un, dos, tres...» (1987)

 

  

 

  

En esta sexta etapa es cuando Mayra Gómez Kemp comienza a subir sus ofertas económicas al final de la subasta. Hasta entonces sus ofertas solían terminar en 300.000 pesetas. En esta sexta etapa llegaron a las 400.000 e incluso las 500.000 pesetas.

 

En cierta ocasión, y tras una racha de programas entregando regalos malos, los concursantes llegaron al final de la subasta con tres premios buenos. Chicho le indicó a Mayra que no insistiera mucho en la oferta final, que eligieran uno de los regalos y que el programa terminara con la alegría de un buen premio.

 

Mayra, desoyendo a su director, vio que los concursantes estaban muy decididos por uno de los regalos, y que se quedarían con él cualquiera que fuera la oferta que les presentara. Llegó a ofrecerles hasta 500.000 pesetas. Chicho Ibáñez Serrador se puso hecho una furia en el control de realización y empezó a pegar voces a diestro y siniestro. Los cámaras se llegaron a quitar los cascos para no escuchar los gritos que estaba profiriendo.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

  

Al final, la buena intuición de Mayra se confirmó y los concursantes se quedaron con uno de los estupendos regalos que les aguardaban en la mesa. Una vez que el público abandonó el plató, Chicho hizo aparición en él, con la cara desencajada, y sus característicos puro y bufanda, y le dijo a Mayra: “Nena, me he tenido que tomar un valium. Lo más bonito que he dicho de ti en el control es ‘pero ¿qué hace esta hija de puta?’”.

 

 

En esta etapa, en general, aumentó la cuantía de los premios. La aparición de la figura de las marcas patrocinadoras propició, por ejemplo, que el premio al que podían optar los concursantes en el juego de consolación de la eliminatoria ascendiera a diez millones de pesetas.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Con el 1 de Galerías se podían ganar hasta 10 millones de ptas.

 

 

También en la subasta, los patrocinadores hicieron aumentar la cuantía de los premios; por ejemplo, el Banco de Vizcaya ofrecía un premio en su Libreta Oro de un millón de pesetas cada semana; en caso de que los concursantes no lo ganaran, el millón se acumulaba para la semana siguiente. En dos ocasiones los concursantes ganaron cuatro millones de pesetas; y Concha Cuetos y Víctor Valverde cambiaron el Boom por la Libreta Oro, que contenía dos millones de pesetas.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

Lo mismo ocurría con el azulejo sorpresa de Porcelanosa. En dos ocasiones la pareja de concursantes se hicieron con el bote de seis millones de pesetas; en un programa posterior, los concursantes lo ganaron, y contenía cinco millones; y en el último programa, la pareja de concursantes también se quedaron con él, ganando un millón de pesetas.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

Y no olvidemos que, para desgracia de “las Tacañonas”, todos estos premios iban redoblados, ya que también los ganaban los sufridores.

 

 

Pero también hubo premios malos; algunos concursantes se los tomaron con mejor humor que otros. Por ejemplo, la pareja de la subasta del programa dedicado a la arqueología (4 de mayo de 1987) ganaron dos metros cuadrados de tierra en el cementerio que ellos eligieran. Cuando el programa quiso entregarles su premio, se encontraron que no podían ofrecerles exactamente los dos metros cuadrados en el cementerio designado durante la emisión, que era el de Bilbao. Los concursantes impugnaron el premio por incumplimiento de contrato y consiguieron que el programa les tuviera que pagar otro de los premios que se habían ofrecido durante la subasta.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Este padre e hija demostraron
tener my mal perder

  

 

 

  

El «Un, dos, tres...» había recibido críticas por considerar que las pruebas a las que se sometían los concursantes en la eliminatoria eran demasiado duras y peligrosas. Para demostrar que no lo eran, Chicho Ibáñez Serrador proyectaba imágenes del programa japonés «Endurance» en el que a los concursantes sí que se les hacían pasar pruebas que rozaban la crueldad.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Chicho daba paso a los vídeos de «Endurance»
desde
la cabina de realización

 

 

A pesar de que todas las eliminatorias del «Un, dos, tres...» eran probadas previamente por el equipo del programa para evitar accidentes, en alguna ocasión los concursantes se lastimaron, como ocurrió en el programa dedicado a los comics, en el que uno de los concursantes saltó con demasiado ímpetu desde el practicable cayendo sobre el suelo del plató y no sobre las colchonetas habilitadas para amortiguar las caídas.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

El concursante quedó conmocionado después de la caída

 

 

El propio Chicho acompañó al concursante en la ambulancia provocando la atónita mirada del personal del hospital al ver aparecer al herido vestido de Superman.

 

  

 

  

En esta etapa de «Un, dos, tres...» es en la que más azafatas extranjeras coincidieron en el tiempo. Además de la norteamericana Kim Manning, que llevaba en el programa desde 1983, fueron secretarias las inglesas Beverly Rolls y Jenny Hill.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Beverly y Jenny

 

 

Además de ser la etapa que congregó más azafatas extranjeras, la sexta se caracterizó por ser la temporada que vio regresar más azafatas al programa que les vio nacer; por ejemplo, Silvia Marsó volvía después de tres años preparándose y estudiando canto e interpretación.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Silvia se mostró muy contenta de poder volver
a «Un, dos, tres...» y reencontrarse con antiguas
compañeras, como Kim

 

 

También volvió en esta etapa, aunque casi al final, Gloria Fernández, que tan sólo coincidió con su compañera y amiga Silvia en el programa dedicado a Méjico, que fue el programa donde una y otra volvía y se despedía, respectivamente.

 

Otra azafata que volvió, aunque sólo por una noche, fue Irene Foster, que ejerció de azafata sustituta en el programa dedicado a las bebidas.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Irene Foster - «Un, dos, tres...» (1982)

            
Irene Foster fue azafata de «Un, dos, tres...» en 1982,
precisamente cuando Mayra debutaba como presentadora.
 

 

 

Otra azafata que volvió por una noche, aunque en calidad de concursante invitada del programa dedicado al teatro (20 de julio de 1987), fue Lydia Bosch, que acudió acompañada por Iñaki Miramón.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

  

 

 

  

En esta sexta etapa el erotismo se hizo más presente en el programa. Desde sus inicios el «Un, dos, tres...» tuvo cierto barniz erótico, pero en esta etapa se acentúo algo más, ya que se emitía un día en el que los niños no podían quedarse hasta tarde viendo la televisión.

 

Por ejemplo, en el primer programa una espectacular y sensual Norma Duval protagonizó un aplaudidísimo número musical sobre Alí Babá, de “Las mil y una noches”.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

Inolvidables fueron también las actuaciones de dos auténticos sex symbol extranjeras como Samantha Fox y Sabrina Salerno.

 

Sabrina Salerno - «Gala de fin de año»

Más comentada que la actuación de Sabrina en «Un, dos, tres...»
fue
la de la gala de fin de año, en la que se le “escapó” un pecho

 

 

En el ámbito nacional es de destacar la actuación de Marta Sánchez cantando “Lili Marlén”. La cantante de “Olé olé” ya había actuado en «Un, dos, tres...» en la etapa anterior, pero Chicho quiso que en esta segunda vez lo hiciera con un atuendo más sexy. En un primer momento Marta no quiso y opuso resistencia, pero al final accedió. El éxito fue brutal y consiguieron un disco de oro que la discográfica otorgó al «Un, dos, tres...» por haber relanzado la carrera de Marta Sánchez.

 

Y para terminar este recorrido por el erotismo y la sensualidad en la sexta etapa de «Un, dos, tres...» no podemos dejar de referirnos al programa dedicado al erotismo que se emitió el 27 de abril de 1987. En ese programa las chicas del ballet “Belle Epoque” hicieron un striptease para todos los espectadores.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

         

«Un, dos, tres...» - 1987

 

  

 

  

Sabrina Salerno adquirió una enorme popularidad en España a raíz de su aparición en el «Un, dos, tres...» cantando “Boys, boys, boys”. No es de extrañar que fuera elegida como protagonista de muchas inocentadas en la prensa el día 28 de diciembre de 1987. Muy curiosa fue la “noticia” que publicó El Día de Cataluña de que Sabrina sustituiría a Mayra Gómez Kemp al frente de «Un, dos, tres...».

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

  

Pero ésta era una noticia falsa propia del día de los Inocentes, en el que los periódicos e informativos suelen incluir alguna broma; de peor gusto fue, en cambio, el rumor que circuló de que los componentes del “dúo Sacapuntas” habían fallecido. Afortunadamente no fue así. Una publicación de la época desmintió el macabro rumor.

 

 

 

Agradecemos a David y Miguel Ángel las fotos que nos enviaron

 

 

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