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Anécdotas y curiosidades
de la octava etapa de «Un, dos, tres...»

 

 

 

    

Después de una etapa del «Un, dos, tres...» trabajando juntos es lógico que entre Miriam Díaz-Aroca y Jordi Estadella existiera una química especial. Antes de comenzar la grabación del primer programa, cuando Jordi vio a Miriam con el traje que le habían puesto en esa ocasión lo único que se le ocurrió fue cantar en un perfecto portugués “Ay que cousa mais linda, mais chea de grasia...”.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

 

 

A  pesar de la diferencia de edad que existía entre ellos, Miriam y Jordi formaron una pareja televisiva incomparable y desde el comienzo congeniaron estupendamente. Ambos se adoraban y sentían mutua admiración.

 

El “buen rollo” entre los dos era evidente

«Un, dos, tres...» - 1993

 

 

  

  

De todas las chicas del programa, con quien Narciso Ibáñez Serrador hablaba más era con Miriam Díaz-Aroca, lo cual es lógico ya que cumplía la misión de co-presentadora, y sus funciones eran mayores que las de las azafatas.

 

«Un, dos, tres...» - 1993

 

 

No obstante, en esta etapa, Chicho potenció la faceta de actriz de las azafatas haciéndolas representar una especie de culebrón al comienzo de cada programa. Pero al ser una función que excedía del cometido ordinario de las azafatas y que restaba ritmo y tiempo al programa, si las chicas se equivocaban Chicho no dudaba en ir recortándoles progresivamente el guión.

 

 

  

  

Antes de comenzar la grabación del primer programa los nervios de las azafatas debutantes eran enormes. Las tres azafatas veteranas, Carolina, Marta y María, durante el almuerzo, trataron de calmar y dar algún consejo a Lucy, Mayte y Alejandra.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

Durante la comida, las veteranas calmaron
los nervios de las azafatas debutantes

 

 

La buena relación entre las chicas del programa era evidente, incluso algunas compartían piso en Madrid.

 

El equipo femenino de «Un, dos, tres...» nos
deseaba feliz año 1993 de esta simpática forma

«Un, dos, tres...» - 1993

 

  

  

  

Con relación al vestuario, se produjeron diversas anécdotas. Por ejemplo, tras los dos primeros programas y el vestuario que le pusieron a las azafatas (realmente escaso), Alejandra Cano se presentó en el despacho de Narciso Ibáñez Serrador y le preguntó que para qué cadena trabajaban. Chicho, extrañado, le contestó que para la primera cadena de Televisión Española, y Alejandra le recriminó que parecía Telecinco porque llevaban menos vestuario que las chicas del “Cacao maravillao”.

 

Ibáñez Serrador tomó buena nota de la queja de Alejandra y le dio el papel de chica seria y responsable, no tan alocada como sus compañeras, y en muchos programas le puso un vestuario especial. Por ejemplo, en el programa dedicado al erotismo (6 de noviembre de 1992), mientras sus compañeras lucían unos vaporosos trajes sensuales, ella llevaba un vestido que le tapaba de los pies a la cabeza.

 

En este vídeo podemos recordar el comienzo de aquel programa y comparar los trajes de unas y otras.

 

 

 

También en el programa dedicado al erotismo, hubo problemas con el vestuario de Miriam Díaz-Aroca, que tenía que llevar un traje de amazona blanco con unos adornos en el pecho.

 

Miriam Díaz-Aroca - «Un, dos, tres...» (1992)

 

 

A Miriam no le gustaba cómo se quedaba el traje y pidió que se lo arreglaran una y otra vez hasta que, más o menos, quedó a su gusto (y su busto).

 

«Un, dos, tres...» - 1992

Una sastra termina de
arreglarle el traje a Miriam

 

 

El remate total vino con el programa dedicado a las Fallas de Valencia (19 de marzo de 1993). Los trajes de fallera que lucieron las azafatas y Miriam fueron prestados por Concha Velasco, e incluían una peluca y todos los elementos necesarios (pinta, rascamonyos, arracades, etc.). A la hora de grabar el número musical de las “horchateras valencianas”, Miriam, al verse en el monitor junto al resto de las azafatas exclamó que parecían almejas, y obligó a que se hicieran el recogido con su propio pelo.

 

«Un, dos, tres...» - 1993

 

  

  

  

En esta octava etapa, uno de los patrocinadores del juego de consolación fue Panrico y su producto estrella: Bollycao. En uno de los programas, tras terminar de grabar el espacio de la “panadería de Panrico”, Miriam y los concursantes empezaron a comer Bollycaos, y a la humilde y sencilla presentadora le entró un empacho.

 

«Un, dos, tres...» - 1993

 

  

  

  

Durante el verano de 1992, antes de empezar a grabar la octava etapa, Narciso Ibáñez Serrador y parte del equipo de Prointel y TVE se trasladaron a Thailandia para grabar imágenes para un programa especial dedicado a ese país.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

 

 

Chicho eligió como azafatas acompañantes a Carolina Rodríguez, Mayte Navarrete y Alejandra Cano.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

 

 

Todo el equipo, y las chicas especialmente, recuerdan con mucho cariño aquel viaje a Thailandia, donde estuvieron casi un mes y vivieron todo tipo de experiencias divertidas. Una de las anécdotas que más recuerdan es la humedad y la continua lluvia que les cayó.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

 

 

Después de un mes en Thailandia fueron muchas las horas de grabación que trajeron, lo que motivó que Chicho decidiera dedicar dos emisiones a Thailandia para poder ver el mayor número de minutos de vídeo sobre este país, sus gentes y costumbres.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

 

  

  

  

Marta de Pablo, una de las azafatas estrella del programa y que provenía de la etapa anterior, no llegó a terminar esta octava etapa porque recibió una oferta de la televisión autonómica catalana. A Chicho Ibáñez Serrador no le hizo demasiada gracia que abandonara el programa y no le dedicó ninguna despedida especial en su último programa.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

 

  

  

  

En el apartado de artistas invitados, en esta octava etapa, por ejemplo, actuó Sara Montiel, que, contrariamente a lo que muchos piensan, no le pone una media a la cámara para parecer más joven, pero sí cuidaba personalmente de la iluminación, para que en cada movimiento estuviera perfectamente alumbrada para salir favorecida.

 

Así que a la ahora de grabar su actuación, Chicho desde el control y a través de la megafonía le decía: “Antonia, mírate en el monitor”, y la “Saritísima” se veía y entonces ordenaba que aquel foco lo movieran un poco a la derecha, o aquel otro le bajaran la intensidad, según requiriera.

 

 

En esta octava etapa una de las artistas estrella que Chicho quiso que alcanzara gran fama y éxito en España fue Gloria Trevi.

 

Gloria Trevi - «Un, dos, tres...» (1992)

 

 

Como traerla desde Méjico todas las semanas era caro, Gloria acudía cada dos o tres semanas, pero en cada viaje grababa las actuaciones de varios programas. Además, de la actuación del programa en cuestión, que realizaba en el decorado y si luego había un bis en la zona de las gradas, grababa también la actuación para la semana siguiente. Para ello, se retiraba a los concursantes de la mesa y se colocaba en su lugar a las azafatas vestidas con los trajes que lucirían en el siguiente programa, procurando no enfocar en exceso a la zona de la mesa (cosa que a veces se hacía complicada, ya que Gloria Trevi se movía frenéticamente de un lado para otro).

 

En este vídeo vemos la actuación de Gloria Trevi en el programa dedicado a los enigmas (11 de diciembre de 1992), que realmente fue grabada el día del programa dedicado a la crisis. Canta su tema “Agárrate”.

 

 

 

Otra artista internacional que visitó el «Un, dos, tres...» en esta octava etapa fue Cher, que grabó dos actuaciones; la primera se emitió en el programa dedicado al Oeste (14 de mayo de 1993), y la segunda se la reservó Chicho para el último programa (9 de julio de 1993).

 

Se cuenta como anécdota que, ya que Cher se encontraba de promoción de su disco de éxitos y números 1, tan sólo cobró una peseta por aquellas actuaciones. Y, además, tantas veces le hizo repetir la actuación Chicho hasta que le gustó cómo quedaron los encuadres, que Cher llegó un momento que gritó: “Pero, ¿quién está ahí arriba? ¿Steven Spielberg?”.

 

Ya conocemos el afán perfeccionista de Ibáñez Serrador; pero lo cierto es que el resultado fue magnífico. En este vídeo podemos ver la inolvidable actuación de Cher desde el “saloon” del Oeste.

 

 

 

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