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Kiko Ledgard

El primer presentador del «Un, dos, tres...»

 

 

 

 

 

 

Kiko Ledgard es el nombre con el que todos lo conocemos, pero realmente se llamaba Enrique Adolfo Ledgard Jiménez. Nació en Lima (Perú) el 28 de noviembre de 1918.

 

Kiko fue el cuarto de seis hermanos. Su padre, don Carlos Ledgard Neuhaus, era un hombre de esos de antes, serio y honorable; Presidente del Banco Alemán, Cónsul honorario de Alemania en Lima, y Embajador del Perú en Argentina. Pero esa seriedad aparente no significaba ausencia de humor; era la actitud de la época. María Jiménez, su esposa, alentaba el espíritu libre de la familia, con el no explícito asentimiento de don Carlos. Ella, después de todo, era también una persona avanzada… Sorprendía por ser, por ejemplo, la única mujer en Lima que conducía, paseándose campante en su coche por toda la ciudad. De ella diría Kiko que se trataba de “una gran mujer que pasaría a la historia sin nombre”.

 

Así, de esa familia de respetables banqueros, surgieron personalidades como Walter, Kiko y Rodolfo, artistas y deportistas en una generación donde esas actividades no estaban bien vistas en su medio social.

 

Walter era peñista, amante de los tangos; Rodolfo cantaba y llevaba una vida bastante bohemia, a pesar de su alto cargo en una multinacional; y Kiko nadaba, boxeaba y pintaba letreros camineros o decoraba escaparates para ganarse la vida. Don Carlos les decía “No se puede uno ganar la vida nadando o contando chistes…”, pero el futuro demostraría lo contrario. En su juventud iban a entrenar natación a la piscina de “El Pellejo”, caminando cada madrugada. El resultado fue la carrera olímpica de Walter, y ganar un campeonato sudamericano de natación en los relevos 4x100, en la que los tres hermanos participaron, junto con Raúl Modenesi.

 

Antes de casarse, Kiko había trabajado en BOAC, lo que ahora es British Airways, cargo que dejó para entrar en IBM, que entonces, cuando no habían computadoras, se dedicaba a producir maquinas y relojes de oficina. En ambos sitios su personalidad lo hizo muy querido (por ejemplo; años más tarde, ya en los sesenta, el que fue presidente en Lima de British Airways, le invitó a la inauguración de los hoteles Hilton en Londres y Atenas, formando parte de un círculo muy privilegiado). Justo antes de casarse, renunció a su puesto en IBM para dedicarse por su cuenta a la decoración de habitaciones infantiles. “El Atelier”, negocio que fundó con su amigo Samuel Llanos, no duró mucho.

 

A finales de los 40 Kiko boxeaba y era campeón peruano. Pero para ocultar su afición se hacía llamar “Rodolfo Jiménez”. Recordemos que en esa época no había televisión, y los diarios no imprimían fotos, así que no le fue difícil ocultar su verdadera identidad. En 1946 era proclamado campeón de los pesos medios de boxeo en su país, título que revalidó al año siguiente y que, circunstancialmente, llegaría a conservar durante diez años más. “Puedo vanagloriarme de que conservé el título más tiempo que nadie, porque cuando lo tenía desde hacía dos años se suspendieron los campeonatos y así quedó la cosa durante diez años. Consiguientemente, todo ese tiempo lo ostenté yo”.

  

  

 

El 10 de mayo de 1947 contrajo matrimonio con Ana Teresa Marrou, con la que tuvo 11 hijos: Kiko, Roy, Brick, Nickel, Clipper, Flash, Tip, Annette, Ding-Lyn, Jet y Spring.

  

Ana Teresa fue la mujer de su vida,
y con ella estivo casada Kiko hasta su muerte

  

 

Para entonces Kiko era ejecutivo en McCann Ericcson, una agencia de publicidad, y uno de sus más importantes clientes era Coca Cola, por lo que parecía indispensable guardar las apariencias. Pero su jefe, un venezolano llamado Roberto Protzel, era un amante secreto del boxeo, y un día fue a una pelea importante para ver a este valor peruano, Rodolfo Jiménez. Ése fue el fin del secreto, y el principio de una larga amistad.

 

Kiko siempre fue un poco excéntrico. Sus calcetines de distintos colores eran tema de conversación en una pequeña sociedad como la limeña. La llegada de la televisión a Lima cambió su vida. Como publicista le pidieron diseñar un programa concurso para un nuevo detergente de Lever-Pacocha que se llamaría “Seis”, porque lavaba la ropa en un dos por tres. El problema fue que no apareció nadie que lo presentara según la descripción del programa, así que le ofrecieron el puesto a él mismo, y fue un éxito desde el primer día. Kiko escribía las preguntas, los sketches, inventaba los juegos y se encargaba de obtener los premios, que fueron los más importantes que se habían visto hasta entonces. Con este trabajo tuvo que dejar la publicidad.

 

Al finalizar el programa se fue a los Estados Unidos, y se pasó dos semanas sentado en un hotel viendo la televisión y analizando lo que veía. Volvió a Lima y puso en marcha varios concursos, creando una franja estelar de cada día en la que él hacía un concurso distinto cada vez: «A concentrarse», «DO-RE-MI», «Venciendo con vencedor», «Bata pone el mundo a sus pies», etc., en Canal 4. Con el tiempo lo contrató el Canal 5, en donde, además de concursos, hizo programas musicales como «Casino», «Hit de la Noche» y «Cancionísima», también llenos de sketches, además de «Villa Twist», un programa diario infantil.

 

En «Villa twist» trabajó con niños

  

  

Pero el sueño de su vida televisiva era un concurso americano llamado «Let's make a deal», del cual se habían producido varias versiones sin éxito en el Perú. Kiko aceptó animar un segmento de 15 minutos dentro de un programa gigante de los domingos, en el que este concurso estaba fracasando. Lo hizo, y en pocas semanas pasó a media hora, después a una hora, y luego se puso el lunes por la noche como gran estelar de una hora y media de duración. «Haga negocio con Kiko» (1969) fue el primer y más premiado programa durante varios años.

 

«Haga negocio con Kiko» fue la base de
la subasta de «Un, dos, tres...»

 

  

Kiko recuerda que le pagaban una cantidad fija al mes y con su dinero tenía que costear los premios que obtenían los concursantes; así que cuando ganaban un coche era terrible para él porque perdía de golpe el beneficio de diez o doce programas.

 

En «Haga negocio con Kiko» también
estaba acompañado de bellas azafatas

 

  

Tras el éxito de «Haga negocio con Kiko», el presentador peruano se hizo cargo de otro espacio con el que también triunfaría: «Hoy sábado» (1970).

 

 

  

Con los cambios políticos de los 70, y la nacionalización de la televisión peruana, el sistema de producción propia no tenía cabida. Emigró a España, con 50 años y 11 hijos a sus espaldas. Allí empezó reemplazando a Torrebruno, un cantante y animador de programas infantiles en el programa «Hoy también es fiesta».

 

En «Hoy también es fiesta» volvió a trabajar con público infantil

 

 

Un año después logró vender su idea de un programa estelar basado en «Haga negocio con Kiko» a Narciso Ibáñez Serrador, una persona con los contactos necesarios para que el canal estatal de España lo pusiera en su programación.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1972

 

 

«Un, dos, tres… responda otra vez» fue un programa que rompió moldes: por primera vez en España aparecían modelos en minifaldas, y se ponía tanto dinero en juego. La imagen de Kiko con un fajo de billetes en la mano fue legendaria.

 

En el «Un, dos, tres...» repartió cuantiosos premios

 

 

La primera etapa de «Un, dos, tres... responda otra vez» se estrenó el 24 de abril de 1972 y concluyó el 30 de abril de 1973. El encuentro con los espectadores cada noche de lunes durante ese año en un programa de éxito, unido a su simpatía personal, le hizo ser merecedor el premio TP al mejor presentador en 1972.

 

Valentín Tornos también ganó el Premio TP al
personaje más popular  por  su papel de “don Cicuta”

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1972

 

 

Terminada la primera etapa de «Un, dos, tres...», Kiko Ledgard pasó a formar parte del equipo del programa «Todo posible en domingo», un espacio de variedades de cuatro horas de duración en el que Kiko se encargaba de presentar los concursos.

 

En 1974 construyó en Retuerta de Bullaque un camping para jóvenes al que le puso como nombre “Don Kikote de la Mancha”.

 

 

  

En aquel año sonó el rumor de que Kiko Ledgard presentaría un programa titulado «¡Arriba el telón!», en el que también colaboraría Valentín Tornos, pero lo cierto es que proyecto nunca vio la luz, y la siguiente vez que vimos a Kiko en la pequeña pantalla fue el 19 de marzo de 1976 nuevamente al frente de «Un, dos, tres... responda otra vez», en su segunda etapa, que estuvo en antena hasta el 27 de enero de 1978.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1976

 

 

El éxito volvió a acompañar a todo el equipo de «Un, dos, tres...» en esta segunda etapa, y Kiko consigue el premio TP al mejor presentador al personaje más popular en 1976.

 

Kiko se hizo muy popular
en el
«Un, dos, tres...»

 

 

Tras terminar la segunda etapa de «Un, dos, tres... responda otra vez», Kiko Ledgard presentó «300 millones», un programa destinado no sólo al público español, sino a todo el hispanoamericano.

 

Lamentablemente, el 7 de mayo de 1981 sufrió un terrible accidente al caer desde un balcón a una altura de siete metros.

 

La caída de Kiko supuso
el fin de su carrera

 

   

Los médicos le dieron diez meses de vida, pero Kiko se aferró a la vida y consiguió reponerse, tras pasar tres meses en el hospital. Sin embargo, las secuelas fueron irreparables; perdió la visibilidad de un ojo y tenía serios problemas de amnesia que le impedirían ponerse nuevamente delante de una cámara de televisión.

 

En 1981 fue invitado por Aurora Claramunt, una de las azafatas de la primera etapa de «Un, dos, tres... responda otra vez», a copresentar con ella una gala en el Restaurante Boulevard, situado en la playa de Badalona.

 

Kiko se emocionó mucho aquel día

 

 

Debido a su delicado estado de salud no pudo presentar la tercera etapa de «Un, dos, tres…» en 1982, y le sustituyó Mayra Gómez Kemp, con quien había trabajado en la etapa anterior. Desde entonces, Kiko se dedicó a llevar una vida tranquila: pasear, pasar tiempo con su mujer, leer la prensa, estar con los amigos...

 

Ana Teresa y Kiko

 

  

Su última aparición en televisión fue en el programa «¿Qué pasó con...?», que Consuelo Berlanga presentaba en Canal Sur y algunas otras televisiones autonómicas. Kiko Ledgard fallecía algunos meses más tarde, el 23 de octubre de 1995, a los 76 años edad.

 

Como curiosidad, podemos destacar que hasta su muerte conservó la costumbre de llevar varios relojes de pulsera y los calcetines de diferente color; costumbre ésta que le venía desde sus tiempos de boxeador, ya que un día se equivocó de calcetines y ganó la pelea, por lo que desde entonces comenzó a usarlos así.

 

 

Álbum de fotos de
KIKO LEDGARD

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como presentador del «Un, dos, tres... responda otra vez»

    

 

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