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La misión «Un, dos, tres...» |
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La “misión «Un, dos, tres...»” fue una prueba que Narciso Ibáñez Serrador se inventó para la segunda etapa del programa.
Primera misión «Un, dos, tres...»: Esperanza y Abelardo
Todas las parejas de concursantes que habían participado en el concurso entraban en el sorteo con destino a la misteriosa misión. Los agraciados fueron Esperanza y Abelardo, dos simpáticos andaluces que estaban dispuestos a todo.
La misión que tenían que llevar a cabo Esperanza y Abelardo, ayudados por el escritor Alberto Vázquez Figueroa, era ir a pescar ostras perlíferas a la isla venezolana de Margarita y volver con cincuenta de ellas, para comprobar si había perlas en su interior; de ser así, la cantidad obtenida en su día por los concursantes se multiplicaría por un número sacado al azar tras hacer girar una ruleta con los números uno a doce.
Cada semana, Julita Garrido acercaba a Kiko Ledgard una carta enviada por Vázquez Figueroa contando las andanzas de la pareja de concursantes, acompañada por un vídeo.
A Esperanza y Abelardo, en el aeropuerto de Barajas, se les requisó todo el dinero que llevaban y se les cambió por bolívares, la moneda oficial de Venezuela.
El vuelo transcurrió sin incidentes pero al aterrizar se encontraron con una Venezuela un tanto extraña... Mucha palmera, mucho cacahuete, mucho negro al son de tambores... Esperanza y Abelardo no daban crédito. ¡No estaban en Venezuela, sino en Senegal!
Cuando el hambre empezó a apretar Esperanza y Abelardo se encontraron con la dificultad de que los senegaleses no aceptaban los bolívares; los concursantes tuvieron que recorrer las casas de cambio, pero sin éxito. Al final tuvieron que vender el reloj para conseguir algunos francos senegaleses.
Tras el susto inicial y ser recompensados con un recorrido en piragua por el maravilloso paisaje, cogieron un nuevo vuelo con destino a Venezuela. Esta vez sí eran recibidos en el aeropuerto por coros de venezolanas que interpretaron para ellos un joropo, un alegre baile popular venezolano.
Una vez en Venezuela, fueron trasladados a Margarita, la mayor isla de Venezuela, donde auxiliados por Vázquez Figueroa, y a bordo de una moderna embarcación, recorrieron la albufera de Arestinga en busca de las ansiadas ostras perlíferas. |
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La búsqueda no fue fácil; tuvieron que ir hasta alta mar y bucear para encontrar las ostras, teniendo cuidado de no atraer la atención de los tiburones que pueblan esas aguas.
Una vez de vuelta a España Esperanza y Abelardo acudieron al plató del «Un, dos, tres...» para contar su experiencia a los espectadores en el programa dedicado a Venezuela (11 de junio de 1976); Alberto Vázquez Figueroa les acompañó ese día para relatar las andanzas de los concursantes en su “misión «Un, dos, tres...»”.
En aquel programa entregaron las ostras para que los concursantes del día se empeñaran en la afanosa tarea de tener que abrirlas durante la eliminatoria. No supieron detectar las perlas, así que en compensación se le regaló a Esperanza un armario repleto de perlas mallorquinas valoradas en 40.000 pesetas.
Pero, ¡sorpresa!, en una de las ostras había cinco pequeñas perlas. La ruleta multiplicó por tres las 5.100 pesetas que Esperanza y Abelardo ganaron en su día en el programa.
Segunda misión «Un, dos, tres...»: Ana y Manuel
Hubo una segunda “misión «Un, dos, tres...»”, capitaneada por los humoristas gráficos Manolo Summers y Chumy Chúmez.
Chumy Chúmez, Chicho Ibáñez Serrador y Manolo Summers, con Ana y Manolo,
Los motivos que llevaron a Chicho a contar con la colaboración de Manolo Summers y Chumy Chúmez en esta segunda “misión «Un, dos, tres...»” fue que la primera no tuvo mucho seguimiento y aceptación entre los espectadores porque costaba seguir el hilo argumental por falta de unión entre las secuencias filmadas; por eso, recurrió a Manolo Summers, que además de humorista gráfico era director de cine, y a Chumy Chúmez, que con buen sentido del humor, escribiría guiones que dieran sentido narrativo a la misión.
Los participantes de la segunda “misión «Un, dos, tres...»” fueron Ana María Beret García, abogada de 23 años, y Manuel Cámara Clemente, profesor de Educación Física de 28 años, amigos y residentes en Madrid, aunque nacidos en Guadalajara.
A los concursantes se les condujo inicialmente a Ginebra (Suiza), donde se les engañó diciéndoles que la misión consistiría en aprenderse la canción de «Heidi» en japonés y recibir clases de montañismo de manos de César Pérez de Tudela.
Pero, en realidad, el aterrizaje de Ana y Manuel en Ginebra fue sólo para coger un avión hacia El Cairo (Egipto), que es donde se iba a desarrollar su aventura.
El cambio era absoluto; Ana y Manolo pasaban de un
país europeo y ordenado como Suiza, a otro africano con una cultura e
idiosincrasia totalmente diferentes, pero con una riqueza patrimonial
envidiable. De hecho, a Ana lo que más le fascinó de Egipto fue la
Esfinge.
El calor allí era tan
sofocante que las grabaciones tenían que comenzarlas a las cinco de la
mañana y paralizarlas a las nueve porque el calor era ya insoportable.
Al no contar el espacio con el respaldo mayoritario de los espectadores, Chicho Ibáñez Serrador decidió suprimir la “misión «Un, dos, tres...»” sin emitir una tercera. |
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La “misión «Un, dos, tres...»” ya fue anunciada a los espectadores en el primer programa de la segunda etapa, aunque todavía no se aclaraba en qué consistía la prueba.
En el siguiente vídeo veremos la grabación de las aventuras de Esperanza y Abelardo en Senegal; son imágenes del programa dedicado a las zarzuelas (21 de mayo de 1976).
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| Agradecemos a David su colaboración en esta sección |
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