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La tanda de preguntas

La primera parte del concurso «Un, dos, tres...» 

 

 

   

La tanda de preguntas era la primera parte del concurso «Un, dos, tres...». En ella participaban todas las parejas de concursantes, que en un primer momento fueron cuatro, y luego se redujeron a tres a partir de mediados de la segunda etapa.

 

Esta parte del programa comenzaba con la presentación que las azafatas hacían de los concursantes. En la novena etapa (1993-1994) las azafatas no presentaban a los concursantes, sino que lo hacía una voz en off.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1972

 

 

A continuación, la azafata encargada de ello, accionaba la máquina de los cilindros que indicaba el número de pesetas (o euros) por las que se iba a multiplicar cada respuesta acertada. Esta máquina fue incorporada al programa en la cuarta etapa (1984); durante las etapas anteriores, las respuestas de la primera tanda de preguntas siempre se multiplicaban por 25 pesetas.

  

«Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» - 2004

 

 

Una vez que sabíamos la cantidad por la que se iba a multiplicar inicialmente cada respuesta, el presentador mantenía una pequeña charla con los concursantes sobre alguna curiosidad o anécdota que les hubiera ocurrido relacionada con el programa. Con ello se pretendía dar a conocer un poco mejor a los concursantes y hacerles entrar en la dinámica del programa evitándoles, en la medida de lo posible, los nervios iniciales.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

Una de las azafatas acercaba al set de concursantes una bandeja con sobres que contenían diversas preguntas. Elegido uno por algún miembro de la pareja, se lo entregaban al presentador, que procedía a leer el enunciado. Veamos un ejemplo:

 

La ilusión de los concursantes que vienen al «Un, dos, tres...» es poder ganar el coche; suponemos que ésa es también su ilusión, pero para lograrlo deberán dar muchas respuestas acertadas en esta primera fase del concurso. Así que por 25 pesetas, dígannos medios de transporte que circulen por tierra, como por ejemplo, un coche; un, dos, tres... responda otra vez.

 

 

Y, en efecto, lo que tenían que hacer los concursantes era contestar otra vez un coche para asegurarse, al menos, una respuesta acertada, y a partir de ahí, y de forma alternada, debían seguir dando respuestas durante los 45 segundos de tiempo.

 

Transcurridos los 45 segundos, sonaba una sirena y los Tacañones accionaban sus campanas y bocinas señalando el final del tiempo.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1976

   

 

Pero podía ocurrir que antes de que se acabara el tiempo, los concursantes cometieran algún error o repitieran alguna respuesta, en cuyo caso, los Tacañones también tocaban las campanas interrumpiendo a los concursantes en su retahíla de respuestas.

 

Agotado el tiempo para contestar, el presentador daba paso a la azafata contable para que multiplicara las respuestas acertadas por el número de pesetas (o euros) correspondiente. Todos recordamos la famosa fórmula:

 

Han sido 6 respuestas acertadas a 25 pesetas cada una; hacen un total de 150 pesetas.

 

«Un, dos, tres...» - 1985

 

 

A cada pareja de concursantes se le hacían tres preguntas. No obstante, en la novena etapa, por ahorrar tiempo, se hacían únicamente dos preguntas a cada pareja; en cambio, para compensar, se aumentaron las cantidades por las que se multiplicaban las respuestas de la primera pregunta.

 

La pareja que más dinero conseguía en la tanda de preguntas se alzaba con la banda de campeones, que le daba la posibilidad de volver a la semana siguiente para seguir acumulando dinero.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

 

 

En la novena etapa (1993-1994) se suprimió la figura de los campeones, de forma que la pareja que más dinero conseguía en la tanda de preguntas podía comprar su pase a la subasta entregando el dinero ganado. Era una inversión que podía salirles bien o mal, ya que en la subasta aparecían premios cuantiosos, pero también premios muy malos.

 

  

  

  

        

         

 

 

 

Como especialidades de algunas etapas podemos destacar que en la primera (1972-1973) y en la segunda (1976-1978) participaban cuatro parejas. En el programa dedicado al Maestro Serrano (7 de octubre de 1977), el primero tras las vacaciones de verano, el número de parejas se fijó en tres; esquema que se repetiría en todas las etapas posteriores.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1977

 

 

En la cuarta etapa (1984-1985) se pensó que el número de respuestas dadas en la primera pregunta era determinante para las posteriores; así que, para que hubiera igualdad de oportunidades, se estableció que la primera pregunta fuera la misma para las tres parejas. Y así se hizo durante los primeros programas, pero no durante toda la etapa. Lógicamente, las parejas se encontraban en una sala insonorizada mientras se hacía la pregunta a las otras parejas.

 

También en las etapas cuarta y quinta, la tercera pregunta presentaba algunas particularidades. La forma de plantear la cuestión no era como normalmente, sino que Mayra Gómez Kemp indicaba una palabra y los concursantes debían decir la correlativa. Con un ejemplo lo veremos más claro:

 

Deben decirnos el nombre del autor del libro de poemas; así, si yo les digo «Poeta en Nueva York», ustedes deberán decir Federico García Lorca. Un, dos, tres... responda otra vez: «Poeta en Nueva York»

— Federico García Lorca

— «Campos de Castilla»

— Antonio Machado.

 

«Un, dos, tres...» - 1985

 

 

En el momento que los concursantes cometían un error las Tacañonas tocaban las campanas para interrumpir el tiempo que los concursantes tenían para responder.

 

En la sexta etapa, la tercera pregunta volvió a ser como las de siempre, aunque a los concursantes se les daba a elegir entre cuatro categorías: Arte y Literatura, Deportes, Juegos y Espectáculos, Geografía e Historia, y Ciencias y Naturaleza. Esta última era la más elegida por los concursantes.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

 

 

En la séptima etapa (1991-1992), gracias al patrocinio de Loterías y Apuestas del Estado, los concursantes podían llegar a ganar una millonada si su signo del zodíaco coincidía con el que se elegía al azar en la ruleta del Juego del Zodíaco.

  

«Un, dos, tres...» - 1992

 

 

En la octava etapa (1992-1993), a los concursantes les podía tocar la TP Pregunta, que les podía hacer ganar un millón de pesetas si contestaban una determinada cantidad de respuestas. Este premio era independiente del que ganaban por la multiplicación del número de respuestas dadas por la cifra que ofrecía la máquina que accionaba Miriam Díaz-Aroca.

  

«Un, dos, tres...» - 1992

 

  

También en la octava etapa, a la pareja que menos dinero ganaba en la tanda de preguntas se les realizaba el “estirón de Argentaria”, que consistía en añadirle un cero más a la cifra obtenida.

 

En la novena etapa, durante los primeros programas se hicieron tres preguntas: una de cultura general (al estilo de las que siempre se hicieron en «Un, dos, tres...»), otra relativa al tema del programa en cuestión (los parques de atracciones, Julio Verne, el Zodíaco, la Revolución Francesa, la fiesta nacional, etc.), y la tercera sobre el tema elegido previamente por los concursantes. Por cuestiones de tiempo, a los pocos programas, fue necesario reducir el número de preguntas a tan solo dos.

 

En la décima etapa, la pareja que más dinero conseguía no sólo se ganaba el puesto de campeones la semana siguiente, sino que además, gracias a la tarjeta Banesto 1-2-3, multiplicaban por dos la cifra obtenida.

 

«Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» - 2004

 

LA MÁQUINA
DE LOS CILINDROS

Haz clic para conocer el funcionamiento de la máquina de cilindros
y las cantidades que las azafatas obtuvieron en cada programa

     

 

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