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¿Cómo se grababa el «Un, dos, tres...»?

Capítulo 3

 

 

 

 

EL PÚBLICO LLEGA AL PLATÓ

 

Los autobuses con el público solían llegar a las dos y media de la tarde. El propio Chicho Ibáñez Serrador se encargaba personalmente de ir colocando en sus asientos a las personas que habían tenido a bien acudir al plató para presenciar la grabación de un «Un, dos, tres...».

 

La posición de la gente en las gradas no era algo que quedara al azar. Chicho conocía perfectamente cuáles eran los asientos que más veces salían en pantalla, y solía sentar en ellos a bellas y jóvenes señoritas. También en las primeras filas de la grada izquierda hacía sentar a jóvenes señoritas (con faldas, a ser posible) para animar la vista del espectador masculino.

 

Una vez que las 500 personas del público habían ocupado sus asientos, Chicho cogía un micrófono y se dirigía a ellos, agradeciéndoles su asistencia y pidiéndoles que se divirtieran lo máximo posible, pero siempre acatando las indicaciones de los regidores.

«Un, dos, tres...» - 1992

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Chicho explica a los miembros del público
cómo se va a desarrollar la grabación del programa

 

 

Si durante el desarrollo de la grabación alguna persona del público deseaba alguna cosa, había dos chicas sentadas en la boca de la escalera con sudaderas de color rosa, que se encargaban de todo lo que pudieran necesitar.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

Esther y Marisol eran las chicas encargadas del público
Junto a ellas está Jorge, el coordinador del público

 

  

 

 

GRABACIÓN DE RISAS

 

Una vez que Ibáñez Serrador había saludado al público, se dirigía al control de realización, desde donde daría sus órdenes a través de la megafonía del plató.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Desde el control de realización, Chicho tomaba
primeros planos de gente riéndose

 

 

En este momento se producía una cosa curiosa del «Un, dos, tres...»: como a Chicho le venía bien tener planos del público riendo para poder intercalarlos durante el proceso de post-producción allí donde fuera necesario, antes de comenzar la auténtica grabación del programa todas las cámaras se colocaban frente a las gradas. Las Hurtado, también de frente al público, hacían el número de la mariposa, una actuación cómica que conseguía la carcajada del público semana tras semana.

 

«Un, dos, tres...» - 1992

“Las Hurtado” sacando una sonrisa al público

 

 

En «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» (2004), como “las Hurtado no formaban parte del equipo, las risas se conseguían contando chistes. Nieves Aparicio y Esther Sánchez proponían al público que contaran chistes (si eran picantes, mucho mejor). Con ello se conseguían dos objetivos: obtener los primeros planos de gente riendo y entretener al público hasta que todo estuviera perfectamente listo para comenzar a grabar. Y además, el que contara el mejor chiste podía ganar unos cuantos euros.

 

  

 

 

LA GRABACIÓN DE LA TANDA DE PREGUNTAS

 

Quizás, la tanda de preguntas fuera una de las partes más complicadas de grabar del «Un, dos, tres...». El preceptivo diálogo del presentador con la parte negativa y la presentación de los concursantes se grababa con rapidez.

 

«Un, dos, tres...» - 1987

Las azafatas presentaban a las parejas de concursantes

 

 

Las complicaciones de la grabación venían luego, a la hora de formular las preguntas a los concursantes. El presentador les planteaba la cuestión y estos disponían de los 45 segundos para dar el mayor número de respuestas posibles. Independientemente de que hubieran cometido algún error o hubieran incurrido en repetición, se les dejaba agotar los 45 segundos.

 

Transcurridos los mismos, la parte negativa tocaba las campanas de final de tiempo y se cortaba la grabación. Este momento resultaba realmente pesado para el público en el plató. Chicho y sus asesores en las preguntas (con Adalberto Aguilar a la cabeza) volvían a ver los 45 segundos de respuestas en busca de errores o repeticiones. El proceso se hacía lento, ya que en ocasiones había que consultar libros, enciclopedias, etc. hasta comprobar que la respuesta era correcta o no.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1972

Los asesores en las preguntas volvían a ver
el vídeo con las respuestas de los concursantes
para comprobar si había algún error
 

 

 

«Un, dos, tres...» - 1993
Chicho le comunicaba a
Teresa la rima que
tenía que decir

Si se descubría algún error, Chicho comunicaba a Teresa Hurtado (o a quien hiciera sus funciones en otras etapas) a través de unos auriculares el versito que tenía que recitar y comenzaba de nuevo la grabación. Se tocaban las campanas y Teresa soltaba su versito, y entonces el presentador requería a la azafata contable para que comunicara el número de respuestas correctas.

 

Si tenemos en cuenta que este proceso había que repetirlo nueve veces (tres preguntas por pareja), se comprenderá que la grabación de la tanda de preguntas se alargaba bastante, cuando, finalmente, tras el proceso de post-producción, no llegaba a durar más de media hora.

  

 

«Un, dos, tres...» - 1983

        «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» - 2004

 

 

Para la grabación de la tanda de preguntas tan sólo se utilizaba la mitad del plató. La otra mitad (la del decorado) quedaba oculta hasta la subasta, en la que el presentador nos describía el decorado y mandaba traer a la mesa algún objeto o bien las azafatas ejecutaban un número musical.

 

Para ocultar el decorado durante las preguntas se utilizó una cortina durante las dos primeras etapas del programa. A partir de la tercera se utilizó un forillo totalmente negro que se colocaba detrás de los sets de la parte negativa, concursantes y azafatas. En «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» lo que separaba los atriles de los concursantes del decorado eran unos paneles traslúcidos iluminados por detrás con focos amarillos y naranjas.

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» - 1976

        «Un, dos, tres...» - 1987         «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» - 2004

 

 

 

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